Sucesos

Crónica del pasado: Diciembre de 1999, Tragedia sobre Bejuma

Originalmente el aeropuerto de destino era Maiquetía, aledaño a La Guaira, pero por la situación originada en el Departamento Vargas por el deslave, el vuelo fue desviado al aeropuerto Arturo Michelena de Valencia
7 de febrero de 2026
Sucesos.- El mes de diciembre de 1999 fue especialmente trágico en Venezuela. En La Guaira y zonas aledañas una serie de inundaciones y desbordamientos arrasaron la ciudad con millas de víctimas en una de las peores tragedias naturales de la región del Caribe.

A Venezuela vinieron provenientes de otros países rescatistas, bomberos, paramédicos y cualquier clase de personal entrenado para socorrer en estas tragedias. El sábado 25 de diciembre, día de Navidad, partió un avión desde el aeropuerto de La Habana, Cuba, llevando diez pasajeros de los cuales cuatro eran rescatistas cubanos que venían a operar en el deslave, cuatro venezolanos y dos holandeses. La aeronave llevaba doce tripulantes cubanos. Era el vuelo 310 de Cubana de Aviación.


Originalmente el aeropuerto de destino era Maiquetía, aledaño a La Guaira, pero por la situación originada en el Departamento Vargas por el deslave, el vuelo fue desviado al aeropuerto Arturo Michelena de Valencia.

Después de tres horas de vuelo, el viaje transcurría perfectamente y el avión trimotor, un Yakovlev Yak-42D, fabricado en la antigua Unión Soviética, con matrícula CU-T1285 volaba sin ninguna novedad, cuando desde la torre de control de Maiquetía le ordenaron a la aeronave que se desviara a Valencia para aterrizar en el aeropuerto de la ciudad.

A eso de las ocho de la noche el Yakolev de Cubana se comunica con el aeropuerto de Valencia para la maniobra de aproximación y empieza a descender.

Al parecer el piloto no conocía el aeropuerto Arturo Michelena, donde nunca había aterrizado y para la maniobra de aproximación hizo un giro errado, a la izquierda, cuando debía girar a la derecha y muy lejos al oeste de Valencia. En la oscuridad de la noche el avión descendió, pero en vez de encontrar las inmediaciones bajas del aeropuerto se encontró de frente con la montaña de San Luis, en la Hacienda Aguacatal, aledaña a Bejuma, a 1.400 metros sobre el nivel del mar.

El impacto fue brutal. El avión quedó totalmente destruido y sus restos se incendiaron con el combustible derramado. No hubo sobrevivientes. La gente del pueblo subió a ver qué se podía hacer, pero ya todo estaba consumado. Un testigo contaba que el panorama era desolador: restos de cuerpos chamuscados entre las partes del avión, piernas y brazos por todas partes y hasta un cuerpo colgaba de un árbol.

Al amanecer se hicieron presentes comisiones militares, Defensa Civil y grupos de rescate voluntarios para los trabajos de recuperación de los restos. Se presume que la causa del accidente fue error humano, ya que el piloto descendió mucho antes de acercarse al aeropuerto de Valencia y se encontró con la montaña.

Un testigo contó, desde Cuba, que el vuelo fue improvisado, las tripulaciones no estaban suficientemente preparadas para hacerlo y no les tocaba volar ese día. Lo de improvisado explicaría que viajaban tan pocos pasajeros (solo 10) en un avión con capacidad para 120 personas.

La noticia se supo en Venezuela y en todo el mundo, menos en Cuba, donde la censura de la dictadura de Fidel Castro impidió que se conociera la tragedia.

Como cosa curiosa y lamentable, tan solo cuatro días antes, otro avión de Cubana de Aviación tuvo un accidente mortal en Guatemala.

Como una trágica coincidencia, el 4 de noviembre de 2010, una vez años después ocurre el accidente de un avión de la línea cubana Aero Caribbean, donde pierde la vida la esposa de uno de los capitanes muertos en el accidente de Bejuma.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Luis Heraclio Medina C.