Sucesos

Crónica del pasado: Acribillado dentro del escaparate

En aquellos tiempos no existía la policía municipal, menos la PNB. Todo el trabajo le tocaba a la Policía de Carabobo, y especialmente a sus brigadas motorizadas
31 de enero de 2026
Sucesos.- Puerto Cabello. Eran inicios de los años ochenta. Dos hampones acaban de asaltar una empresa naviera en el centro de la ciudad y huyen con el botín, pero han sido vistos por unos testigos, quienes avisan a la policía que los malhechores huyeron en una motocicleta color verde claro.
La central de patrullas del comando emitió la alarma por radio:

-Dos águilas 20 acaban de efectuar un 47 y efectuaron el 20 en un 57 moto verde en dirección a Santa Cruz. Precaución, las águilas 20 portan 41 corto y efectuaron unos 42 a un vigilante privado-.

En aquellos tiempos no existía la policía municipal, menos la PNB. Todo el trabajo le tocaba a la Policía de Carabobo, y especialmente a sus brigadas motorizadas. La central de patrullas ha advertido que los dos malhechores portan armas cortas y al huir hicieron unos disparos a un vigilante privado.
Una radiopatrulla avistó a la motocicleta que se desplazaba a alta velocidad por la urbanización y trató de perseguirlos, pero los pierde a la entrada de un barrio aledaño al urbanismo. Detrás de la patrulla venían en apoyo varias motocicletas de la policía. Los motorizados recorrían todo el barrio. La comisión va liderada por el inspector Cedeño, joven oficial egresado hace poco tiempo de la Escuela Regional de Policía de Maracay, que proveía a los oficiales de Cedeño: era un veterano en la policía del estado, valiente pero prudente y sagaz. Se había abatido a tiros con los atracadores más de una vez y sabía que eso no es juego.


En una estrecha calle de la barriada, los dos funcionarios avistaron la moto de los delincuentes, esta aceleró, pero resbaló en un enorme charco de agua y cayeron al suelo. Rápidamente llegaron cerca de ellos Cedeño y William.

Los dos hampones tomaron rumbos distintos al encontrar la primera vereda que se les aparece. Los funcionarios corrieron detrás de uno de los ladrones, que al encontrar abierta la puerta de una humilde casa, entró apresuradamente en el inmueble. Detrás del sujeto, los dos policías entraron velozmente. Una vieja en dormilona que estaba en la sala sale corriendo a la calle pegando gritos.

Adelante iba Cedeño. En aquellos tiempos todavía no se había generalizado el uso del chaleco antibalas. El joven oficial llevaba en su mano derecha una poderosa Browning 9mm, arma estándar de los oficiales, mientras que los agentes usaban todavía los nobles Smith & Wesson 38. Cedeño dio unos pasos en la sala y llegó hasta un pasillo cuando de repente se asomó por una esquina el ladrón perseguido. Cargó un revólver de cañón corto y sin mediar palabras abrió fuego contra el oficial, asestándole un tiro en el medio del pecho.

Cedeño cayó al suelo para no levantarse más nunca. El hampón se introdujo por la primera puerta que ve y detrás de él iba el sargento William. El veterano policía, aparte de su revólver, también llevaba una subametralladora UZI, de fabricación israelí. Sin pérdida de tiempo se la afincó en el hombro y de una patada abrió la puerta. En segundos pasó la vista por toda la habitación y no se ve nadie. Un colchón en el suelo y un escaparate…desde donde se escuchó algo, un movimiento…Colocó el selector de la metralleta en “Automático” y descargó contra el escaparate las treinta balas del cargador en tres cortas ráfagas. Mientras soltó la metralleta y tomó su revólver, la puerta del armario se abrió y cayó al suelo el criminal. 
Tenía siete perforaciones por todo su cuerpo. Boqueó y expiró.

Es el único caso que conocemos de alguien abatido dentro de un escaparate de Policarabobo.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Luis Heraclio Medina C.