Silver Cápsulas: No hacer nada también es una decisión
Opinión

Silver Cápsulas: No hacer nada también es una decisión

Un estudio de la London School of Economics determinó que las personas, mientras están despiertas, interactúan con su teléfono móvil, en promedio, cada cinco minutos. Paradójicamente, esas mismas personas sienten que han perdido tiempo.
22 de septiembre de 2026
Opinión.- Aquí estoy, como cada martes, hasta que Dios lo permita.Nadie, en estos tiempos, discute lo rápido que pasan los días. ¿Te has puesto a pensar qué es lo que verdaderamente está sucediendo? Te lo responderé mediante una reflexión.

En la década de los ochenta, si estabas fuera de casa y querías comunicarte con tu madre, pero en la residencia donde vivías, lejos de tu familia por motivos de estudio, no había teléfono Cantv, salías a buscar una caseta de teléfonos monederos. Después de esperar tu turno y lograr la llamada, tu madre te daba la grata noticia de que te había depositado un dinerito. 

Justo allí salías inmediatamente al banco, con la libreta de ahorro en mano, y hacías otra fila para ser atendido. Finalmente, lograbas retirar ese dinero que te hacía falta, justo después, al mirar el reloj, corrías antes de que la biblioteca cerrara sus puertas para poder sacar el libro que te ayudaría con esa materia. Sin darte cuenta y con suerte, ya había transcurrido medio día de tu vida y aún no habías comenzado las tareas verdaderamente productivas.

Hoy, la tecnología ha permitido que, mientras caminas, puedas hablar por videollamada, descargar el libro que quieras, realizar pagos y, si tienes hambre, hacer un pedido para que esté listo en el lugar que elijas con un solo clic.

Realmente, de una forma casi inconsciente y gracias a la tecnología, hemos ganado tiempo. Hoy hacemos más cosas por día que hace tres décadas y el celular es, prácticamente, el epicentro de nuestras acciones.

Un estudio de la London School of Economics determinó que las personas, mientras están despiertas, interactúan con su teléfono móvil, en promedio, cada cinco minutos. Paradójicamente, esas mismas personas sienten que han perdido tiempo. ¿Tiempo para qué? Tiempo para estar consigo mismas, tiempo para no hacer nada y tiempo para pensar.

Todo lo anterior me llevó a estudiar un evento ocurrido el 13 de julio de 1573, cuando el rey Felipe II firmó un documento llamado *Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias*. Este documento definía cómo debían fundarse las ciudades en América. En él, el artículo 112 establecía que toda ciudad nueva debía tener una plaza mayor rectangular, ubicada en el centro, con una iglesia, un cabildo y comercios.

Luego, durante mi estudio, llegué a conocer los aportes del sociólogo Ray Oldenburg, quien, en 1989, publicó su libro The Great Good Place, traducido como El gran buen lugar. Oldenburg definió lo que posteriormente se conocería como la teoría del tercer lugar. Para este sociólogo, los espacios de la sociedad se dividen en tres:

Primer lugar: el hogar, tu espacio privado.
Segundo lugar: tu lugar de trabajo, donde se encuentran las obligaciones productivas.
Tercer lugar: los entornos públicos o semipúblicos donde las personas se reúnen para crear comunidad, leer o, simplemente, no hacer nada.
Hoy, después de más de 40 años de las teorías de Oldenburg y de más de 400 años del documento de Felipe II, nos corresponde repensar qué es conveniente para vivir productivamente, conjugando el tiempo necesario para estar con nosotros mismos.

Mi recomendación es valorar tu tiempo y administrar cada minuto de tu vida para ti. Por ello, te comparto algunas recomendaciones:
Reserva bloques de tiempo específicos.
- Aparta un espacio en el calendario: reserva entre 15 y 30 minutos diarios exclusivamente para pensar, sin revisar el teléfono ni la computadora.
- Aplica bloques de concentración (time blocking): agrupa los momentos del día en los que tu energía mental sea más alta para abordar ideas complejas.
Elimina las distracciones externas.
- Desconecta las notificaciones: silencia el teléfono y cierra las pestañas innecesarias para evitar interrupciones que fragmenten tus pensamientos.
- Busca un entorno ordenado: un espacio físico limpio ayuda a reducir la saturación mental y facilita la concentración.
Estimula la reflexión activa.
- Lleva siempre un bloc de notas: anota ideas repentinas, pendientes o destellos creativos para liberar espacio en tu memoria de trabajo.
- Da un paseo sin ruido: camina al aire libre durante 10 o 15 minutos, sin escuchar música ni pódcast, para permitir que tu mente ordene las ideas de forma natural.
- Haz una pausa al cierre de la jornada: dedica los últimos minutos del día a reflexionar sobre lo que lograste y sobre qué aspectos puedes mejorar al día siguiente.

Si deseas compartir tus experiencias y ser parte de una transformación, puedes escribirme al correo electrónico economiaplateada@luisantonioyanez.com
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde