Ahí el Ágora: Simón, hijo de Jonás (I parte)
Opinión

Ahí el Ágora: Simón, hijo de Jonás (I parte)

Sobre el apóstol Pedro recayeron grandes responsabilidades, siendo al principio un pescador, ya la marca del amor de Dios lo blindada para luego hacer de él un luchador a favor de las almas.
22 de septiembre de 2026
Opinión.- El discípulo y apóstol Pedro aprendió y se moldeó durante el ministerio terrenal del Maestro Jesús. Pedro de temperamento volátil y emocionalmente inestable, al inicio de su carrera y en el llamado hecho por el más grande de todos los tiempos (Cristo), vivió la metanoia que le permitió finalmente dirigir la iglesia primitiva.

Sobre el apóstol Pedro recayeron grandes responsabilidades, siendo al principio un pescador, ya la marca del amor de Dios lo blindada para luego hacer de él un luchador a favor de las almas. La intemperancia estaba a la orden del día por parte de Simón, hijo de Jonás, pero el diseño singular del cielo obraba siempre a su favor.

Muchas veces, por no tener la misma visión que tiene Jesús, no hacer misericordia ni calcar a la manera perfecta el amor de Dios, nuestras primeras acciones son al prejuicio y a la estigmatización. Muchas veces por no estar de acuerdo con los consejos dado por la biblia, muchos pierden la oportunidad de ver los cambios que hace el Señor en las personas que lo buscan genuinamente y de la manera más natural, como lo hacía Pedro.

“Y cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos?, y le dice, Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dice, apacienta mis corderos (San Juan 21:15).
1. ¿Me amas más que estos? La pregunta es a propósito, porque ante la crucifixion:
a. Hubo una jactancia de Pedro, lleno de orgullo (Mat 26:31 al 35).
2. Tú sabes que te amo.
b. Jesús usa el verbo griego “agapao” para describir un amor, pero quiere decir amor de manera ardiente, supremo y perfecto, mientras que Pedro usó el verbo griego “filéo”, que es sentir cariño, tener amistad con otro.
3. Apacienta mis corderos
c. Corderos representa cuando una persona está en su etapa inicial, nuevos convertidos que necesitan una atención muy especial, los primeros auxilios y guías espirituales.

Simón, hijo de Jonás, un líder natural con reacciones extremistas (locas y sin sentido ante los ojos naturales), impulsivo. Sin embargo, el príncipe de los pastores, fiel a lo estructurado y definido, lo emplazaba (a Pedro) a brotar desde las profundidades de su alma el carácter demandado.
Muchas veces Dios nos demanda a que saquemos las torpezas, para luego sacar de nosotros lo mejor, (precisamente porque existen imperfecciones), aunque en los primeros kilometrajes andados no funcionen las cosas como las imaginamos, y, aunque se reciban los improperios o desmanes de propios y extraños, el Señor siempre alzará lo mejor de ti como bandera.

El Señor Jesús dijo que todos serían escandalizados (apartarían), porque sabía que al ser herido producto de su arresto, ellos se irían. Pero, Pedro, queriendo sobresalir, más bien mostró jactancia, su corazón se llenó de orgullo. Y dijo Pedro: “Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado”. Un orgullo molestoso del hombre que muchas veces toma las pantallas de la vida, aún dentro de lugares que se suponen santos y que no debe existir arrogancia.

Cuando un líder espiritual es atacado a gran escala, una de las primeras cosas que ocurre con los otros que están cercanos, es que se apartan. Pedro, en su naturalidad, pensó en responder, ante los peligros que le venían al Señor, desde una perspectiva de “superhéroe “, pero cuando comenzó a experimentar la persecución despiadada hacia su Maestro, no vaciló en desprenderse de su abrigo.

Las actitudes naturales del hombre son predecibles ante cualquier situación adversa que le ponga su pellejo en peligro, y en otros casos no se puede predecir. Nosotros no podemos asegurar cómo actuaremos en circunstancias semejantes, es mejor pedirle a Dios que sea Él, por medio del Espíritu Santo, quien nos guíe y nos saque de esos aprietos, procurando siempre la balanza de la fidelidad a lo que se merece el momento.

No debemos actuar a priori desde el emocionalismo, sino ir primero a la oración como conducto para llegar con certeza a una decisión. La respuesta dada desde la jactancia, desde el “yo personal” no es correcta, es mejor siempre que prevalezca la voluntad y el Yo del Señor. Las fuerzas y la sabiduría provienen del cielo. Es normal que la fe y el ímpetu disminuyan en el creyente, incluso que desaparezca en momentos terribles.

¡Sí se puede amigo (a) lector, es por aquí la plaza pública comunicacional! Otrosí o nota : Oremos a Dios para que todas las decisiones que se están tomando, política y económicamente en Venezuela y otras por tomar, sean para su orden y crecimiento. Dios bendiga.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde