El máximo representante de la organización internacional reclamó sobre la profunda impunidad global ante las crisis actuales, criticando que se toleren violaciones a los derechos humanos, el uso del hambre como arma de guerra y los ataques contra trabajadores humanitarios.
Por otro lado, resaltó que la crisis climática dejó de ser una amenaza distante para
convertirse en una dura realidad cotidiana.A pesar del panorama, Guterres enfatizó que existe un camino alternativo basado en la cooperación y la regulación dentro de un mundo interconectado.
Además, el secretario general alertó sobre el inminente peligro de la "gran fractura", una peligrosa división del planeta en dos bloques rivales que aislaría los sistemas de comercio, finanzas, ciencia y seguridad a nivel internacional.
Por lo que instó, a apostar de manera urgente por una multipolaridad interconectada para contrarrestar esta deriva hegemónica y las constantes amenazas globales.
De igual manera, subrayó que la innovación tecnológica debe avanzar bajo marcos de estabilidad y resiliencia compartida, evitando que la competencia tecnológica escale hacia fracturas irreversibles.
Finalmente, Guterres recordó que la comunidad internacional cuenta con una base sólida e indispensable para superar estas crisis: la Carta de las Naciones Unidas.