La obra de Aguirre fue un acto de devoción absoluta, donde la música y la poesía se elevaron como un gesto de fe inquebrantable hacia la Chinita y su pueblo.
Con un mensaje de solidaridad, envió un abrazo fraterno a los familiares, amigos y al noble pueblo zuliano, reafirmando que, aunque el maestro cambie de paisaje, su palabra hecha canto jamás enmudecerá.
Finalmente, expresó que la figura de Renato Aguirre es un faro de la cultura venezolana, cuya entrega y genialidad son ejemplo de compromiso con las raíces de la nación y patrimonio sonoro de la Revolución.