País

Municipio Ortiz, estado Guárico: Patrimonio Cultural de Venezuela

El Municipio Ortiz, es uno de los 15 municipios que conforman el Estado Guárico y está dividido en 4 parroquias, estas son: Ortiz, San Francisco de Tiznados, San José de Tiznados y San Lorenzo de Tiznados, que deben su nombre al Río Tiznados
1 de febrero de 2026
País.- Desde la mirada de la radiodifusión sonora que transmite, difunde, educa y enriquece, en este recorrido turístico, natural, cultural y patrimonial, hablaré del municipio Ortiz, estado Guárico y de algunos de sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-07-2005. Hoy, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).

El Municipio Ortiz, es uno de los 15 municipios que conforman el Estado Guárico y está dividido en 4 parroquias, estas son: Ortiz, San Francisco de Tiznados, San José de Tiznados y San Lorenzo de Tiznados, que deben su nombre al Río Tiznados. Sus principales cursos de agua son los ríos Guárico, Paya, Platillón y Tiznados. En este último se encuentra el embalse de Tiznados, también conocido como presa Ricardo Montilla, ubicado en San Francisco de Tiznados. Fue puesto en funcionamiento en 1983 con el propósito de abastecimiento de agua, irrigación y control de crecientes, además de fomentar el turismo. La construcción de esta infraestructura significó la desaparición del antiguo pueblo de San Francisco, registrado como "Tiznao Viejo", lugar de origen del prócer civil Juan Germán Roscio Nieves. En el corazón de este pintoresco pueblo destaca la iglesia de Santa Rosa de Lima, se trata de un templo emblemático del siglo XVII, cuya fachada conserva ese estilo colonial tan característico.


Cuentan las voces más viejas, esas que se pierden en la niebla de la tradición oral, que Ortiz nació del sueño de un cacique. En aquel valle, con el esfuerzo de sus manos y el linaje de sus hijos, levantó un refugio que terminó llevando su nombre como una marca de identidad eterna. Aunque los registros dicen que fue a mediados del siglo XVII cuando el lugar se vistió de fe, bajo el amparo de Santa Rosa de Lima, la esencia del pueblo ya latía entre las árgomas que florecían en sus tierras. Sin embargo, la historia de este rincón del Guárico no fue un camino de rosas. Fue una historia de pleitos por la tierra y de pasiones por la libertad. Durante décadas, Ortiz y Parapara se miraron con recelo, disputándose palmo a palmo el suelo que ambos amaban, hasta que en 1843 el abrazo de una comisión negociadora puso fin a la querella, devolviendo la paz a los solares.

Pero antes de la paz, Ortiz conoció el fuego. En 1812, el odio de las tropas realistas de Eusebio Antoñanzas descendió sobre sus calles. El humo negro de los incendios intentó sofocar el espíritu de un pueblo que, lejos de doblegarse, se entregó con fervor a la causa de Simón Bolívar. De sus casas salieron hombres de acero: Pablo Tovar, que dejó su sudor en Carabobo, Roso Vilera, fiel a las lanzas de Páez, José Luis Rodríguez y el estratega Miguel Antonio Pérez. Ortiz fue testigo de momentos cumbres, como aquel marzo de 1818 cuando Bolívar doblegó a La Torre, o la firma de capitulaciones que el propio Páez ratificaría con su firma. También vivió el horror de la Batalla de La Cuesta, un combate tan sangriento que ni la victoria quiso quedarse con nadie aquel noviembre de 1829.

Hubo una época, sin embargo, en que Ortiz brilló con una luz especial, convirtiéndose en la ciudad de los sueños, en sus calles se escuchaba el francés de un colegio elegante, circulaban cuatro periódicos que movían las ideas y se abrían escuelas para el futuro, incluyendo aquella para señoritas que doña Beatriz de Rodríguez cuidaba con esmero. Fue capital, perdió el título y lo volvió a recuperar, siempre bajo la mirada de Joaquín Crespo, quien nunca olvidó estas tierras. Pero el destino le tenía reservada una prueba amarga. Al despuntar el siglo XX, el aire se volvió pesado. El paludismo empezó a cobrarse silenciosamente las vidas de sus hijos, provocando un éxodo desgarrador. El golpe final llegó en 1918 con la «peste española», que se convirtió en la próspera capital en un pueblo de sombras y puertas cerradas. Ortiz pareció dormir un largo sueño de olvido, hasta que en el siglo XX, manos como las de Luis Acosta Rodríguez se propusieron rescatarlo de las ruinas. En 1988, el pueblo recuperó su autonomía, no solo como un decreto administrativo, sino como un acto de justicia para una tierra que supo de incendios, de heroísmo y de un renacer que se lleva en la sangre.

El centinela de piedra y viento, así es el Monumento a la Bandera, no es solo una estructura de cemento; es el eco de un esfuerzo compartido. Fue levantado por las mismas manos uniformadas que, con devoción y disciplina, devolvieron la vida a los muros de la iglesia de Santa Rosa de Lima, uniendo así el deber patrio con el sagrado. ¡Visitemos, preservemos, salvaguardemos/salvaguardiemos los elementos naturales, culturales y patrimoniales del municipio Miranda, estado Guárico!
Sigue la información minuto a minuto en nuestro Telegram Instagram Facebook Twitter ¡La noticia en tus manos!
VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Danfny Velásquez