"Desde hace años, Venezuela ha sido objeto de una política sistemática de hostigamiento por parte de los Estados Unidos, caracterizada por medidas coercitivas unilaterales, campañas de descrédito, desconocimiento de la legitimidad de sus autoridades constitucionales y utilización de mecanismos de lawfare para criminalizar a instituciones y líderes legítimos. Esta ofensiva política y jurídica ha estado acompañada de una retórica incendiaria y de amenazas de uso de la fuerza que, de manera constante, buscan justificar una intervención extranjera en nuestro país", cita la carta.
En este sentido, el jefe de Estado alertó a la ONU que "esa agresión ha escalado hacia un plano más peligroso: el despliegue militar en el Caribe de fuerzas navales y aéreas estadounidenses, incluyendo destructores y un crucero lanzamisiles, así como la presencia de un submarino nuclear de ataque rápido. Se trata de la primera ocasión en que se introduce un activo de esta naturaleza en nuestra región, lo que constituye una gravísima amenaza para la estabilidad hemisférica".
Explicó que "estas acciones configuran una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, en particular de los artículos 2.1 (igualdad soberana de los Estados), 2.3 (solución pacífica de controversias), 2.4 (prohibición de la amenaza o uso de la fuerza) y 2.7 (no intervención en los asuntos internos). Al mismo tiempo, contravienen la letra y el espíritu del Tratado de Tlatelolco, instrumento fundamental que establece la desnuclearización de América Latina y el Caribe, y cuyos Protocolos I y II obligan también a los Estados Unidos. Asimismo, desconocen la Proclama de la CELAC de 2014, que declaró a nuestra región como una Zona de Paz".