La misión diplomática informó sobre la canalización de recursos financieros que superaron los 386 millones de dólares, destinados a la ejecución de un despliegue de ayuda vital.
De acuerdo con la Embajada, la respuesta estadounidense se concentró en la provisión de insumos esenciales, tales como carpas para damnificados y alimentación caliente, destacando que el plan de auxilio coordinado por el Departamento de Estado, bajo las directrices del Ejecutivo norteamericano, con el objetivo de brindar apoyo directo a los ciudadanos que perdieron sus viviendas o resultaron damnificados por los movimientos telúricos.
El organismo diplomático calificó la asistencia como una operación de escala sin precedentes, caracterizada por la rapidez y eficacia en la distribución de suministros en las regiones con mayores daños estructurales.
Con esto, el gobierno estadounidense reitera su intención de continuar las labores de soporte humanitario mientras persistan las condiciones de emergencia derivadas de la catástrofe natural.