La enseñanza ya en la parte final del artículo, resaltamos dos aristas: La bondad del Señor nos da sus provisiones, verdes pastos y aguas de reposo, nos da paz
Opinión.- “El Señor es mi pastor; nada me faltará”. Un llamado a estar tranquilo no solo al mismo David, a los convertidos, sino al mismo Jesucristo.
A. Como a David, a todos nosotros nos alcanza este salmo para darnos su integral provisión.
“En lugares de verdes pastos me hará descansar: juntos a aguas de reposo me pastoreará”.
B. Lo importante de seguir la verdadera voz, de seguir otra distinta, sube el riesgo de ir a lugares áridos. Se debe tener cuidado respecto a la voz que se está escuchando.
Este Salmo 23 es bien claro y encierra su mensaje directo: Porque ni la Iglesia (lugar donde se congrega) es el Salvador, ni la jerarquía religiosa es el Salvador, ni las reglas, ni las normas son el Salvador. Sólo nuestro Cristo es nuestro Salvador (fue quien pagó el precio).
Nos indica esta explicación que, o estamos con Jesús y le seguimos, o estamos en la acera de al frente. Debemos hacer su obra con espíritu genuino, porque no podemos servir a Jesús y a la misma vez darle la mayor preponderancia a otra cosa.
“Confortará mi alma: me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
C. Es importante destacar que cuando una oveja se hería la frente buscando hierba, el pastor colocaba (vertía) aceite en la herida. Hoy día cuando un creyente por buscar algo es herido en la frente o en su corazón, Jehová coloca aceite y unge, el gran pastor sana.
Muchas veces las ovejas se salían del perímetro. Una cosa muy importante, cuando una oveja era repetitiva en su conducta de desvío, el pastor la alcanzaba y con el cayado le quebraba la pata (una sola, normalmente), la cargaba luego y se la ponía cerca de su corazón. Esto es tipo de corrección, reflexión y disciplina. Heb. 12:5 ,11.
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.
D. Los ataques de las tinieblas constituyen poderes de la oscuridad y estos procuran atemorizar a las personas.
Cuando una oveja se ve indefensa y en grave peligro, es mejor dejar que el pastor (Jesús), luche por su situación. La batalla de la fe, es la lucha a la que debemos darle el frente. I Tim 6:12.
Cristo está constantemente peleando a nuestro favor, quitándonos de encima las artimañas de las oscuridades, Jesús está apartando todo aquello que pueda hacer daño a los creyentes. Se convierte en un gozo saber que los cielos está a nuestro favor.
“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos: ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”.
E. Nadie que se levante contra la iglesia de Jesucristo, tendrá acceso a los sitios de los hijos. Una mesa aderezada, está blindada por las manos de Dios.
Dios a nosotros mis amados lectores, nos unge con aceite, esto significa que el Espíritu Santo es con nosotros y sobre nosotros. Pero además por su cuidado y misericordia nos acerca a su abundancia.
“Ciertamente tu bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida: Y en la casa del Señor moraré para siempre”.
La enseñanza ya en la parte final del artículo, resaltamos dos aristas: La bondad del Señor nos da sus provisiones, verdes pastos y aguas de reposo, nos da paz. La misericordia de Dios nos rescata cuando tozudamente nos desviamos de la senda de justicia.
Moraremos siempre en la casa del Señor. Mientras Cristo sea el pastor, el centro, nosotros podemos contar con todo esto (sus bondades generales), todos los días de nuestras vidas.
¡Sí se puede amigo lector (a), es por aquí la plaza pública comunicacional!
Otrosí o nota: Cristo también se ve alcanzado por el Salmo 23 o se aplica igual a Él. Cuando Jesús transitaba por el valle oscuro, Jehová fue su pastor. Cristo se presenta como la oveja, al mismo tiempo Él se presenta también como el gran pastor de su pueblo, porque Él fue resucitado de entre los muertos para poder serlo. Heb. 13:20