Ahí el Ágora: Ovejas o hijos (Parte I)
Opinión

Ahí el Ágora: Ovejas o hijos (Parte I)

El hijo de Dios sabe que hubo una adopción divina, y por cuanto es adoptado por el Espíritu; una vez en la posición de hijo o hija viene el deseo de conocer al Padre en la intimidad
12 de mayo de 2026
Opinión.- Hay un regalo gratuito, una misericordia que procede de arriba, que solo Dios nos regala por amor. Es la herencia familiar con su linaje, pero también con su ADN, por eso nos identificamos. La sucesión paternal y de familia la entrega Dios, por su Espíritu. El hijo de Dios comienza a ver quién es y cuáles son sus prerrogativas acá en la tierra como persona natural y espiritual, pero la oveja no identifica aún, porque su visión es corta.

Sin embargo, la oveja (espiritual), inicialmente, o en sus primeras etapas, depende más solo del protectorado y alimento. El hijo sigue siendo oveja con la diferencia que ha aprendido que hay una identidad y le pertenece. Una oveja, en su etapa cero (0) demanda la mayor atención, incluso de un exclusivo, si es posible, amamantamiento.
 
El hijo de Dios sabe que hubo una adopción divina, y por cuanto es adoptado por el Espíritu; una vez en la posición de hijo o hija viene el deseo de conocer al Padre en la intimidad, en los hijos aflora la madurez que lo lleva al nivel de echar mano a su herencia y salir del estado pasivo que normalmente lo tiene una oveja.
 
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios...”. Bien, el Espíritu Santo es quien nos guía a tener un encuentro con el Señor, y al tener ese acercamiento en consecuencia, nos mata todo aquello que nos roba la visión de Reino y nos mantienen enanos espirituales. Por ejemplo, desde una actitud carnal o desde una simple malcriadez, es decir, elementos de una oveja.
 
“Los tales son hijos de Dios”. Como ya somos hijos, es muy probable que nos alcancen las victorias sucesivas en cada renglón de nuestras vidas. Si todavía hay acciones contrarias al llamado santo, distintos al propósito del Padre, o si hay un caminar pecaminoso, ahí pudiéramos poner en duda que alguien esté viviendo como hijo (no es que no sea hijo o hija ), es que producto de una vida impía, su comportamiento no sea exactamente la que debe tener una persona que ya es sellada y adoptada por el Espíritu Santo.
 
“Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; sino habéis recibido el Espíritu de Adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre” (Rom.8: 14,15). Hermosa esta liberación y proyección que entrega Dios a la humanidad que le recibe.Toda persona que vive queriendo agradar a un sistema humanista y filosófico, o todas esas personas que quieren estar bien con normas desviadas de la verdad (la verdad Absoluta), pues, lamentablemente, ellos seguirán siendo esclavos.
 
Todos los que quieran aún agradar al sistema contrario a los preceptos divinos tendrán una atadura por siempre; esas personas seguirán siendo esclavos del temor, de las inseguridades, esclavos de las enfermedades, de los rencores, de las miserias espirituales y materiales. Serán personas que aún vivirán en un estado de indefensión espiritual, aunque aparentemente tengan fortalezas estructurales en su vida.

El Espíritu Santo nos ha acercado a la familia de Dios y es quien nos hace fácil el camino para llamarlo Padre, un don, un beneficio que se logra a causa de Jesús y, por eso, somos hijos con identidad, con futuro que no tiene limitantes y reconocemos que hay una herencia que nos pertenece. La oveja no recibe herencia, no recibe llamado, una oveja no es practicante de la mayordomía que solo Dios le delega a los que están claros que fueron hechos hijos e hijas por el Espíritu Santo.

Si bien es cierto que existe un punto de complementariedad entre la oveja y los hijos de Dios, si bien es cierto que todos somos ovejas por cuanto necesitamos que nos pastoree el Príncipe de los Pastores o el Buen Pastor (Jesús), necesitamos ser alimentados constantemente por sus guianzas. También es muy cierto que hay distinción entre hijos de Dios y ovejas de Dios.
 
Aunque podamos conjugar entre las ovejas y los hijos, es bueno dejar claro muchas cosas. La oveja siempre procura la dependencia del alimentador, pero no procura conocer su corazón. En cambio, el hijo siempre va a procurar conocer el corazón del Padre e intimar en su presencia.
 
Las ovejas son proclives a las distintas vulnerabilidades. Los hijos poseen administración y herencia, ejerce autoridad y es más dado a parársele firme al enemigo. Las ovejas, si no son alcanzadas a tiempo por su protector, es muy probable que se descarrilen. El objetivo de una oveja es seguir al rebaño, mientras que la visión y misión de los hijos es heredar y ser embajadores del cielo aquí en la tierra. Los hijos de Dios reconocen la casa del Padre, vuelven y se ponen a cuenta, eso es crecer en madurez.
 
Sí se puede amigo lector (a). Es por aquí la plaza pública comunicacional.

Otrosí o nota: Las ovejas son humildes, sensibles, transparentes, de carácter noble. En ese aspecto, los hijos somos ovejas espirituales en la sencillez, en la humildad, en la sumisión, en la obediencia; es decir, se puede ser hijos con altas dosis de la humildad y obediencia que tienen las ovejas.


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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde