Ante esta amenaza, el ejército de Irán advirtió que atacará la infraestructura energética, plantas de desalinización y emplazamientos de tecnologías de la información de Estados Unidos en la región si sus centrales eléctricas son bombardeadas. En resumen, el gobierno iraní avisó que la infraestructura crítica y las instalaciones energéticas en Oriente Medio podrían quedar "irreversiblemente destruidas".
Por su parte, la República Islámica aseguró que el estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación internacional, "excepto para los enemigos", en referencia a Israel y Estados Unidos, afirmando el representante permanente de Irán ante la Organización Marítima Internacional (OMI) y embajador iraní en Londres, Ali Musavi.
El diplomático iraní indicó que el paso de embarcaciones por el estratégico estrecho es posible "con coordinación con las autoridades iraníes para las disposiciones de seguridad y protección". Musavi reiteró que la causa de la situación actual en la región del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz es la "agresión" de Estados Unidos e Israel contra Irán, y que Teherán está dispuesto a cooperar con la OMI y con los países "para mejorar la seguridad marítima y proteger a los marinos".
Trump también ha aseguró que no quiere llegar a un acuerdo con Irán para poner fin a una guerra en la que, según sus palabras, Estados Unidos va "semanas por delante" de lo previsto.