La terapia se basa en células madre pluripotentes inducidas (iPS), la tecnología que le valió el Premio Nobel al investigador Shinya Yamanaka. La compañía recibirá una autorización por siete años, durante los cuales deberá seguir recopilando datos adicionales.
El dictamen supone un paso clave en la estrategia japonesa de impulsar una industria nacional de medicina regenerativa. Ahora pasa al Ministerio de Salud para la aprobación final, trámite que suele ser una formalidad tras el aval experto.
Sumitomo Pharma aspira a que su terapia para el párkinson llegue a superar los 100.000 millones de yenes (más de 640 millones de dólares) en ventas anuales hacia mediados de la próxima década.