La familia del joven, afirmó que trabajaba cerca de 80 horas semanales, a menudo sin comer y durmiendo apenas unas horas, mientras que la empresa lo niega rotundamente y asegura que sus horarios fijos hacen "improbable" cualquier exceso laboral prolongado. El caso ha conmocionado al país y reabierto la discusión sobre la necesidad de controlar de manera estricta las horas de trabajo reales.
El Ministerio de Trabajo inició una inspección formal en la sucursal de Incheon, mientras el ministro de este departamento, Kim Young-hoon, defendió la necesidad de implementar sin demora un sistema obligatorio de registro horario.
"No tiene sentido que un país con capacidades avanzadas de tecnologías de información todavía no pueda exigir el registro de las horas de trabajo", declaró, añadiendo que en este caso específico fue posible rastrear los movimientos de los empleados de la empresa, que trabajan cerca de 80 horas.
Cabe destacar que, actualmente, la ley no obliga a las empresas coreanas a registrar las horas exactas de entrada y salida, pese a que los trabajadores y activistas llevan años pidiendo esta medida.
La cadena de cafeterías London Bagel Museum, por su parte, aseguró que ya utiliza un sistema digital de gestión de turnos, aunque reconoció limitaciones en su supervisión y anunció que acelerará la adopción de un método más avanzado capaz de sincronizar datos en tiempo real y evitar omisiones en el control horario.