"Mi madre me enseñó a no ser tímido a la hora de expresarme. Tienes miedo, dilo. Tienes ira, muéstralo. Te dan ganas de reír, ríe"
Espectáculos.- El actor español Javier Bardem reveló las raíces íntimas que moldearon su carácter: la lección fundamental provino del hogar materno. En una conversación con “Historia de nuestro cine” (La 2), el intérprete premiado con Oscar y siete Goya destacó la influencia transformadora de su madre, Pilar Bardem, en su capacidad para vivir sin máscaras. "Mi madre me enseñó a no ser tímido a la hora de expresarme. Tienes miedo, dilo. Tienes ira, muéstralo. Te dan ganas de reír, ríe", afirmó con nitidez, con la sentencia de un legado de transparencia afectiva.
Ese espacio de confianza poseía límites claros: "Nada está prohibido en casa. Solo las malas palabras, y la falta de respeto". Así creció Bardem en un entorno donde los sentimientos fluían con naturalidad, siempre anclados en el respeto. Esa formación invisible, absorbida en la cotidianidad, se convierte en brújula para su vida pública y privada.
Lejos del vértigo de los focos, el actor sitúa su centro en lo esencial. A pesar de acumular reconocimientos internacionales, su norte permanece inalterable: los vínculos humanos. “Cuanto menos tengo, más libre me siento”, confesó y al mismo tiempo destacó que sus hijos y amigos constituyen su verdadero patrimonio vital. Esta filosofía de desapego material lo mantiene anclado frente a la vorágine de Hollywood.
Su identidad se nutre de raíces profundas. Bardem reivindica con orgullo su pertenencia a España, país al que elige para residir y tributar. “No pertenezco a la cultura estadounidense... Aquí están mis amigos, mi familia, mi raíz, mi idioma, está mi país”, expresó con convicción. Su compromiso trasciende lo simbólico: sigue de cerca la realidad política y social española, dispuesto a contribuir desde la humildad. “Es aquí donde quiero estar para echar una mano en lo que pueda”, concluyó con la afirmación de que su vibración interna tarde al ritmo de su tierra.