Los hallazgos también mostraron una menor patología de Alzheimer en los cerebros de los consumidores frecuentes de huevos después de la muerte; parte de este efecto protector se debe al nutriente esencial colina.
El estudio siguió a más de mil adultos mayores, con una edad promedio de 81 años, durante casi siete años. Los participantes que consumieron al menos un huevo a la semana mostraron un 47 % menos de riesgo de padecer Alzheimer, incluso después de ajustar otros factores de estilo de vida y alimentación, recoge el artículo Neuroscience News.
Las autopsias cerebrales de un subgrupo de participantes fallecidos confirmaron que aquellos que comían huevos semanalmente tenían menos placas y ovillos característicos de la enfermedad de Alzheimer.
En particular, los análisis estadísticos revelaron que aproximadamente el 40 % de este beneficio se debió a una mayor ingesta de colina en la dieta, un nutriente clave abundante en los huevos y conocido por favorecer la salud de las membranas de las células cerebrales y la neurotransmisión.
La colina y los ácidos grasos omega-3, presentes en la yema de huevo, se han vinculado desde hace tiempo con efectos neuroprotectores. Este estudio es la primera investigación longitudinal a gran escala que vincula el consumo regular de huevos con la reducción de los signos clínicos y patológicos de la enfermedad de Alzheimer.
Si bien los autores advierten que se necesita más investigación, incluidos ensayos clínicos aleatorios, para confirmar estos hallazgos, señalan que los huevos son una forma asequible y sabrosa para que los adultos mayores aumenten los nutrientes saludables para el cerebro en sus dietas.
Los resultados podrían tener importancia para la salud pública, ya que las tasas de Alzheimer siguen aumentando en todo el mundo.
“Estos hallazgos sugieren que un hábito alimentario simple (comer huevos más de una vez por semana) puede ofrecer una protección significativa contra el deterioro cognitivo y la demencia”, concluyen los autores.
Investigaciones futuras podrán determinar si los huevos pueden recomendarse como parte de estrategias preventivas más amplias para mantener la salud cognitiva en poblaciones que envejecen.