La información publicada a través de la red social Instagram, dio a conocer los desafíos globales en la administración del agua, y advirtió sobre los riesgos de su explotación excesiva para el sector energético e industrial, lo cual afecta directamente la producción agrícola y la seguridad alimentaria y nutricional.
Di Luca señaló que el cambio climático ha intensificado estos problemas, ya que ha generado sequías prolongadas, tormentas más violentas y la escasez generalizada del agua, que afecta de manera particular a los más vulnerables.
En su intervención, la Embajadora alertó sobre las cifras alarmantes de organismos internacionales, que reportan la muerte de aproximadamente 500 mil niños menores de cinco años anualmente, debido a enfermedades causadas por la falta de acceso a agua potable y servicios sanitarios adecuados. Añadió que esta situación, pone en peligro la estabilidad y la paz internacional, al aumentar las tensiones territoriales por el control de los recursos hídricos.
Venezuela, por ser uno de los países con las más altas reservas de agua dulce del mundo, ha implementado políticas públicas en esta área, impulsadas por su Ministerio de Atención a las Aguas, en alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Sin embargo, la embajadora Di Luca denunció que el avance de estos esfuerzos ha sido obstaculizado por las 945 medidas coercitivas unilaterales impuestas contra el país, que han vulnerado los derechos de la población.
A pesar de estas dificultades, el Gobierno venezolano trabaja en la reforestación, protección de cuencas hidrográficas, sistemas de monitoreo y alerta temprana, y la promoción de hábitos alimentarios que reduzcan la huella hídrica.
Finalmente exhortó a la acción conjunta para proteger el ambiente, restaurar ecosistemas y transformar los sistemas agroalimentarios globales, y garantizar así la paz, el diálogo y el derecho al futuro.