Sin polarización ni fanatismo ideológico rancio, podemos advertir que en estos 100 primeros días del gobierno de la Dra. Delcy Rodríguez se han hecho anuncios en materia económica, social, judicial y política que nos hubiese gustado antes
Opinión. - Sin duda alguna, sin polarización ni fanatismo ideológico rancio, podemos advertir que en estos 100 primeros días del gobierno de la Dra. Delcy Rodríguez Gómez se han hecho anuncios en materia económica, social, judicial y política que nos hubiese gustado mucho a los venezolanos que hubiesen sido realizados a lo largo de estos 26 años de gobierno chavista.
Reconocemos que existe una alta expectativa, aún no realidad material y territorial en el pueblo de Venezuela, frente a estos anuncios. Queremos que aterricen en el bolsillo de los venezolanos estos incrementos económicos que ya “experimenta” el país, para así mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
El venezolano de a pie aún espera por un buen salario, una digna jubilación y pensión, con la cual no solo se pueda comer, sino también vivir. Vivir significa seguridad social, recreación, vivienda, salud y educación. Un salario real para una vida integral. Esperamos por el mejoramiento de servicios públicos como la luz, el agua, la vialidad, mayor cantidad y calidad de hospitales y escuelas. Sabemos que en 100 días no se puede recomponer 26 años de destrucción. ¡Caramba lo sabemos! pero esperamos impacientes que esos anuncios comiencen a cristalizar en la dura realidad que aún transitamos.
Todo lo que hoy se esta anunciado para Venezuela, lo teníamos antes; nunca debieron pasar muchas cosas que pasaron en el empeño terco “por crear un hombre nuevo revolucionario”. Recordarlo no es polemizar con esta nueva realidad, es memoria histórica para nunca olvidar lo que nunca debió pasar en nuestra amadísima tierra venezolana y no repetir errores. No debimos atentar contra el sistema democrático venezolano, empeñarse en destruirlo fue innecesario y doloroso. Recorremos con nuestra memoria estos larguísimos 26 años y el balance es negativo versus 40 años de democracia. En aquella crecimos y vivimos.
Somos proactivos, creemos en Venezuela y en un futuro mejor. Hoy se habla de reconciliación de la familia venezolana, como éramos antes; convivíamos adecos y copeyanos; muchos matrimonios, hijos, hermanos, nietos y amigos entrañables éramos de distintos partidos, pero cuando se ganaba o perdía, se respetaba el resultado. Corríamos a abrazar al ganador y a desearle lo mejor, sin perder nunca la crítica constructiva. Aceptamos que tuvimos errores, para nosotros nunca comparados con los actuales.
El 1 de mayo será un punto de inflexión importante en la vida del país porque, al igual que ya lo mencionamos en días pasados, hoy vuelve a crecer la expectativa del país sobre esta fecha icónica a través de la historia para los trabajadores. La democracia nos educó para esperar esa fecha y sus anuncios oficiales. Esperamos por el bien de la anhelada paz social, que aún siendo “responsable” sean reales esos anuncios. Aterricen en la fe popular, que nuestras vidas comiencen a cambiar, y que ese dato macroeconómico, abstracto del crecimiento del 9 % del Producto Interno Bruto, se materialice en una mejor calidad de vida para todos y todas los venezolanos.
Pero a su vez necesitamos construir una autopista hacia la gran reconciliación nacional y trazarnos la ruta hacia un “Gran Acuerdo Nacional” que visualice la Venezuela de mediano y largo plazo.
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