La influencia que ejerce la lengua es tal, que su movimiento es para mostrar que tiene un poder que puede trastocar a cualquier familia, puede cambiar una atmósfera y hacer áspera y violenta una situación
Opinión.- Tomo como base bíblica lo escrito en el libro de Santiago, específicamente en el capítulo 3, para continuar ampliando el abanico de todo lo que puede suceder si no controlamos la lengua. Las personas que quieren amar la vida y ver días buenos tienen una opción innegociable, refrenar la lengua, no permitir que los labios se pronuncien hacia el engaño. Referencia vista en 1.ª de Pedro 3:10.
“ Así también, la lengua es un miembro pequeño y se jacta de grandes cosas”. En estas primeras líneas, notamos que la lengua, aunque sea una parte pequeña, ejerce tremenda influencia, tiene adherido un poder (1.° elemento ).
“ Y se jacta de grandes cosas”. Las cosas mayúsculas de las que es responsable ese miembro pequeño tiene que ver con las responsabilidades o consecuencias, sean buenas o malas. La lengua es pequeña, pero los resultados pueden ser enormes ( 2.° elemento).
“He aquí cuán grande bosque enciende un pequeño fuego”. Santiago dibuja, en su autoría, la enormidad de un bosque que puede ser encendido con una sola y pequeña chispa.
La influencia que ejerce la lengua es tal, que su movimiento es para mostrar que tiene un poder que puede trastocar a cualquier familia, puede cambiar una atmósfera y hacer áspera y violenta una situación. Ese músculo pequeño comanda un radio de acción, sea este pequeño o grande, la zona se ve afectada por la agitación que promueve el músculo pequeño.
La acción genera reacción en una circunstancia, las inevitables consecuencias están contenidas en lo que se dice. La responsabilidad recae en el emisor, si sus palabras son formuladas con atenuantes malvados, el impacto será negativo. Pero si la lengua es controlada, movida con sabiduría (con el Espíritu Santo y siendo ayudado por Cristo), entonces el impacto será acogedor, porque las palabras están estructuradas con lo mejor de los fundamentos.
Una sola palabra, un solo sonido que salga de la lengua, puede generar un incendio en el hogar, en una nación, en la empresa, en cualquier institución se puede generar un problema, un dolor de cabeza, todo porque no se pudo controlar la lengua. Por eso siempre va a ser mejor pensar bien antes de hablar; el descontrol, o ser un deslenguado (a), trae situaciones que pudieron haberse evitado. Si controlamos con la ayuda de Dios nuestro músculo pequeño, que es la lengua, podemos evitarnos muchos males. Solo el poder de Cristo lo hace posible.
¡Sí se puede, amigo lector (a), es por aquí la plaza pública comunicacional!
Otrosí o nota: Salmos 141:3 nos dice que pidamos a Dios que ponga guarda en nuestra boca (centinela, un vigilante) para que guarde la puerta de nuestros labios. Es de carácter espiritual, familiar, social y de manera general, tener dominio sobre las palabras que vayamos a decir, no vaya a ser que nuestra pequeña lengua nos desacredite a nosotros mismos.