Rubén Limas: Avances en la Reforma de la Ley del Odio
Opinión

Rubén Limas: Avances en la Reforma de la Ley del Odio

Distintas ONG de los Derechos Humanos —que hicieron serias observaciones a la ley— señalaban que no podía ser una herramienta de censura contra la disidencia política
9 de octubre de 2026
Opinión.- ¡Nada de cárcel automática! Saldrá de esta discusión que se da en el seno de la Comisión Especial para la Reforma de la Ley Contra el Odio una nueva ley, completamente despenalizada, con definiciones concretas y poniendo a raya la discrecionalidad en su aplicación.

Definimos conceptos como “discursos de odio”, “mensajes de guerra”, “hostigamiento”, “mensaje discriminatorio” y “publicación o difusión de mensajes de violencia. Para dejar claro conceptos que la ley actual son confusos.

Distintas ONG de los Derechos Humanos —que hicieron serias observaciones a la ley— señalaban que no podía ser una herramienta de censura contra la disidencia política. Hablaban, además, de su ambigüedad tipológica que le permitían su carácter discrecional y la desproporción de las penas. En el texto, que ya avanzamos en su elaboración, hemos logrado convertirla en una ley positiva, despenalizada, de proyección y prevención. 

 Aún no esta lista, faltan pasos como lo es la consulta al TSJ, su primera y segunda discusión y, por supuesto, lo más importante: su consulta pública.
Insistimos en que la lucha contra el odio es una lucha internacional. El odio y todas sus formas de expresión han generado legislación en muchos países, con diferentes formas para combatirlo. En nuestro país fue desproporcionada y debemos, en base al derecho comparado, adecuarla para proteger a los sectores vulnerables pero con respeto irrestricto de la libertad de expresión.

El odio existe, es una sombra pesada, una cadena que, aunque parece que oprime a quien recibe el ataque, en realidad encadena primero a quien lo siente. Tenemos la obligación de convertir esa energía destructiva en un motor de cambio, de paz y progreso. Enfrentar el discurso de odio, tanto el que recibes como el que observas en la sociedad, requiere estrategia, templanza y una visión clara, hacia una Venezuela mas humana.

Nuestro primer consenso fue el cambio del nombre de la ley. Ya no la llamaremos “Ley Contra el Odio” , será “Ley para la Convivencia Pacífica, la Tolerancia y la Paz”. El odio, a nivel neurológico y social, a menudo nace del miedo y la ignorancia. Y, ciertamente, en nuestro país esta ley, que no debió nunca existir, surgió en un contexto de alta polarización. Surgió para crear miedo. Cuando alguien lanza palabras cargadas de odio está proyectando su propio malestar. 

Como dijo Martin Luther King Jr.: “El odio paraliza la vida; el amor la libera. El odio confunde la vida; el amor la armoniza. El odio oscurece la vida; el amor la ilumina”.

Queremos los legisladores brindarle una armadura contra el odio a través de la prevención, utilizando la educación. El odio se alimenta de la desinformación. A nivel internacional, organismos como la Unesco ha liderado la lucha mediante la “Educación para la Ciudadanía Mundial”. La estrategia aquí es simple, convertir la sociedad en un agente de conocimiento y cambio.

La lucha contra el discurso de odio no es un deporte individual; es un movimiento global. La ONU, a través de su Estrategia y Plan de Acción sobre el Discurso de Odio, reconoce que esto no solo es una cuestión de “buenos modales”, sino una amenaza a la paz y la estabilidad.

Ser un referente contra el odio exige coherencia. No puedes predicar la tolerancia mientras juzgas severamente a quienes piensan distinto a ti. Eso es hipocresía, y la hipocresía es combustible para el odio de los demás.

El odio es ruidoso, pero la construcción es silenciosa y constante. No intentes apagar el fuego del mundo entero tú solo, pero asegúrate de que, en tu metro cuadrado, el fuego no se propague. Cada vez que decides no responder con violencia, cada vez que eliges entender en lugar de condenar, estás sumando un grano de arena a la paz internacional.

Estamos seguros de que nacerá una nueva ley que nos proteja contra el odio, pero no desde el castigo, sino a través de la prevención. No debemos olvidar las palabras de Gandhi: “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”. No permitas que el odio te deje ciego ante la posibilidad de un futuro mejor. Construyamos puentes, no muros. Ese es el acto de rebeldía más grande que podemos ofrecer al mundo actual.

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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde