La Dra. Langer demostró que gran parte del envejecimiento es una condición social
Opinión.- En 1981 un grupo de ancianos se subió a un autobús que, cual Delorean de “Regreso al futuro”, viajó en el tiempo hasta trasladarlos a la década de los ‘60. Aquel viaje buscaba evaluar qué impacto tendría para la salud de los participantes regresar a la época de su juventud. Se trataba de uno de los experimentos psicológicos más fascinantes de la historia, llevado a cabo por la psicóloga de Harvard Ellen Langer.
Reunió a personas de entre 70 y 80 años con movilidad reducida, mala memoria, problemas de audición y otros trastornos propios de la edad, para llevarlos a un retiro de una semana en un monasterio que fue transformado para que todo fuera como en 1959: la decoración, los objetos, las revistas, los productos de consumo, la radio, la música, los noticieros en TV, etc… semejando el set de una película de época.
A los participantes no se les pidió recordar el pasado sino vivir en él, hablar en tiempo presente y actuar como las personas que eran 20 años atrás. Se les quitó toda ayuda. Tuvieron que cargar sus propias maletas, servirse su comida y moverse por su cuenta. El entorno dejó de tratarlos como “viejos dependientes” y empezó a exigirles ser individuos capaces En solo siete días ocurrió lo “imposible”: mejoró su visión y audición, la inflamación articular cedió y sus dedos se alargaron, su postura mejoró y ganaron estatura.
La Dra. Langer demostró que gran parte del envejecimiento es una condición social. Los cuerpos de los participantes no estaban al límite, solo responden a un entorno que les decía que debían deteriorarse. Al cambiar las señales externas, la biología respondió de inmediato.
Para cerrar la semana ocurrió la prueba final. Un grupo de hombres que llegó apoyados en bastones o necesitando ayuda para caminar, terminó jugando un partido de fútbol espontáneo en el patio del monasterio.
La Dra. Langer llamó a ese estado de “deterioro aceptado” como Mindlesness o piloto automático, ya que las personas aceptan las etiquetas que el entorno, la familia o la sociedad le imponen. “No te envejecen los años, te envejece el entorno y las creencias que dejas que se instalen en tu inconsciente”, asegura Langer que a partir de estas experiencias se hizo pionera en lo que hoy se conoce como “mindfulnes”.
Los experimentos fueron reveladores para la Dra. Langer, quien cuenta haber notado que el tomar decisiones resulta en “mindfulness”.”Las ideas de la dualidad entre mente/cuerpo son solo eso, ideas... una perspectiva no-dual de la mente y del cuerpo sería más útil. Si ponemos la mente y el cuerpo de nuevo juntos para que seamos solo una persona, entonces donde sea que pongamos la mente, ahí también pondremos el cuerpo. Si la mente está en un lugar verdaderamente sano, entonces el cuerpo lo estará también, así que podríamos cambiar nuestra salud física cambiando nuestras mentes”, concluye la especialista.
¿Se imaginan si las personas de tercera edad fueran atendidas en salas de hospital ambientadas en los años de su juventud, cómo ayudaría a mejorar su calidad de vida?