Ahí el Ágora: Vivir en unidad genera bienestar
Opinión

Ahí el Ágora: Vivir en unidad genera bienestar

La armonía entre sociedades no tiene comparación, vivir unidos es un regalo que no debes soltar de tus manos
2 de junio de 2026
Opinión. - Vivir en unidad siempre será una ventaja para quien la manifiesta y para quienes la reciben. La armonía entre sociedades no tiene comparación, vivir unidos es un regalo que no debes soltar de tus manos. Si son una familia unida, valórala. Trabajar por la unidad siempre traerá resultados satisfactorios, los criterios que no sumen e impidan elevar o mantener lo indivisible, entonces hay que revisar ese inventario personal.

Las personas que no comulguen con la unidad o armonía son individuos que, dentro de sí, tienen guerra, siempre le será a ellos un mejor negocio los pleitos, las manifestaciones de violencias, de desarmonía, son los que siempre —dentro de su corazón— promueven una atmósfera negativa, a esa gente se debe evitar.

El Apóstol Pablo se preocupa por la iglesia, por los hermanos, al punto que pide al Dios que tiene paciencia y que consuela, ponga en nosotros un mismo sentir según Cristo Jesús. Un líder con madurez espiritual siempre pedirá al Altísimo por la unidad de la iglesia, nunca un líder debe promover con enseñanzas las divisiones ni competencia entre hermanos, debe tener el mismo deseo que tenía Pablo, un reflejo de unidad.

También dice Pablo: “Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Rom. 15: 6. La palabra “unánime” encierra y deja sobreentendido que todos debemos caminar en el mismo terreno del entendimiento, seguir un acuerdo previamente aprobado o certificado por la palabra, debemos fijar el norte en todo lo que indica nuestro Señor y da a su iglesia, no podemos andar sobre los desacuerdos.

Cuando caminamos en unanimidad, nos aceptamos, nos recibimos de corazón, nos nos murmuramos, no competimos entre nosotros mismos, ni con nadie. Porque andar unidos a Dios, a su hijo y a su Santo Espíritu como con los hermanos, es dejar fluir la autoridad sin dañar a nadie, pero cuando no hay acuerdos se daña al prójimo, se daña un proyecto y hasta se termina menospreciando lo que otros reciben también de Dios.

En I de Corintios 1:10 Pablo ruega a los hermanos que hablemos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer. Aquí hay tres cosas fundamentales que hay que atender.

Que hablemos una misma cosa. Estar de acuerdo en las voluntades, en los hechos, que haya consenso entre todos. Los puntos de partidas y los puntos de vista deben ser parecidos, no debe haber diferencias porque entonces no estaríamos tratando el mismo tema.

Que no haya divisiones. Las divisiones restan y opacan una visión. Nadie puede estar de acuerdo si sus procederes están dispersos y fracturados, no se puede avanzar si en donde se está pisando, sus bases son falsas.

Perfectamente unidos. Está petición del siervo tiene subyacentemente el amor que solo el Espíritu Santo puede dar. Solamente una persona llena de Dios siempre va a querer que todo marche unido y sin problemas. Pablo deseaba la unidad desde el alma, y así debemos ser todos, desear la unidad para todos y no solo querer estar unidos con los hermanos que me conviene, con los del grupito; no, tiene que haber unidad completa.

La perfección de la unidad está en saber escuchar con sencillez de corazón y no con predisposición. Los pleitos entre hermanos dañan una unidad, las disensiones cierran las posibilidades de crecer en el tiempo establecido por Dios. Apelemos siempre a la unidad genuina y no a la unidad llena de sombra e hipocresía, no es justo y ofende a Dios que por culpa de alguna indolencia en algún liderazgo espiritual haya divisiones, haya retrasos en los llamados distintos. Por eso, somos llamados a la unidad en el hogar, en la iglesia, en el país pero, sobre todo, unidos en los preceptos dados por Dios.

Sí se puede amigo lector ( a ), es por aquí la plaza pública comunicacional!

Otrosí o nota: Dios bendice a los que actúan en unidad con su familia, en el trabajo, con los hermanos. No aceptemos ni normalicemos las divisiones que vienen disfrazadas de muchas maneras, que aparentan unidad, pero no lo es. Únete a los que predican la verdadera unidad. Dios es bueno.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde