Alejandro J. Sucre: Venezuela despertó
Opinión

Alejandro J. Sucre: Venezuela despertó

La oposición venezolana debe comprender que apoyar la recuperación económica, la inversión, la reinserción financiera internacional y la defensa del Esequibo no significa renunciar a sus posiciones políticas
11 de mayo de 2026
Opinión.- Venezuela comienza un despertar después de años de aislamiento, confrontación y paralización económica. Hoy se abre una oportunidad histórica para reconstruir el país, recuperar su fortaleza internacional y transformar a Venezuela en una potencia energética, minera y financiera del hemisferio occidental.

Las recientes medidas de flexibilización y el apoyo total al desarrollo de Venezuela por parte de la administración del presidente Donald Trump han comenzado a abrir espacios para la recuperación económica, incluyendo autorizaciones relacionadas con potenciales procesos de reestructuración de deuda, negociación comercial e inversión energética.

Este nuevo escenario representa mucho más que un alivio financiero. Representa la posibilidad de que Venezuela vuelva a insertarse en los mercados internacionales, recuperar inversión extranjera y reactivos sectores estratégicos que jamás debieron destruirse.

En paralelo, Venezuela reafirma con fuerza sus derechos históricos sobre la Guayana Esequiba. Con el apoyo del presidente Trump es ahora posible llegar a una negociación. La defensa del Esequibo no es una causa partidista; es una causa nacional. Generaciones de venezolanos han sostenido la legitimidad histórica del reclamo venezolano y la necesidad de resolver la controversia mediante mecanismos acordados entre las partes, particularmente el Acuerdo de Ginebra.

La nación necesita entender que soberanía y crecimiento económico no son conceptos separados. Una Venezuela fuerte económicamente tendrá mayor capacidad diplomática, institucional y estratégica para defender sus intereses territoriales y proyectar la estabilidad regional.

Durante demasiado tiempo, la economía venezolana fue convertida en campo de batalla política. Por un lado, el chavismo afectó la confianza en los inversionistas mediante expropiaciones, confiscaciones, controles y persecución al sector privado. Por otro lado, sectores de la oposición promovieron sanciones, bloqueos financieros y mensajes contrarios al ingreso de inversiones. Ambos caminos terminaron debilitando al país. Y ambos pidiendo intervención extranjera en los asuntos políticos del país.

Hoy Venezuela necesita pasar la página del sabotaje económico de ambos sectores políticos y que nos arruinaron. Venezuela debería ser un país con una economía de $2 Trillones como Texas y hoy República Dominicana la supera. Debemos todos reflexionar en qué hemos sido depredadores y en qué hemos sido constructivos y qué podemos hacer mejor por nosotros mismos y por el país en los próximos años. Un solo palo no hace montaña, así que todos debemos mejorar.

La oposición venezolana debe comprender que apoyar la recuperación económica, la inversión, la reinserción financiera internacional y la defensa del Esequibo no significa renunciar a sus posiciones políticas. Al contrario, una economía en crecimiento fortalece a la sociedad civil, reconstruye la clase media, genera empleo y crea condiciones más sólidas para la estabilidad institucional futura. Transiciones políticas en medio de la pobreza y la ruina, terminan como Rusia en dictaduras.

Las inversiones petroleras, mineras, petroquímicas, eléctricas e industriales no deben ser tratadas como concesiones políticas temporales, sino como pilares permanentes del interés nacional. La economía debe convertirse en un territorio intocable frente a la polarización.

Venezuela posee una combinación extraordinaria de recursos naturales. Petróleo, gas, hierro, oro y minerales estratégicos vinculados a la inteligencia artificial y la transición energética pueden convertirse nuevamente al país en un actor clave del sistema económico global.

El mundo comienza a mirar nuevamente hacia Venezuela. Fondos internacionales, acreedores, operadores petroleros y empresas de materias primas observan la posibilidad de un nuevo ciclo económico. La reciente autorización para servicios relacionados con potenciales reestructuraciones de deuda marca precisamente el inicio de esa reapertura financiera.

Gobierno y oposición deben comprender que existen temas superiores a la confrontación política: la soberanía territorial, la recuperación económica y el bienestar de millones de venezolanos.

Los líderes del país no pueden volver a cometer el error de usar la economía como arma de negociación por ninguna razón. Gracias al presidente Trump, las inversiones hoy comienzan a regresar. Nunca como nación debemos apartarnos de EE.UU. como sociocomercial. Los inversionistas pueden ver que ya el país todo, oposición y oficialismo cambió. La Nueva ley de Hidrocarburo y la ley Antibloqueo tiene elementos en común para demostrarlo.

Los inversionistas deben observar que tanto la oposición como el gobierno coinciden en lo más importante que es que todo el espectro político recibe positivamente la inversión privada como motor de la economía.

Incluso la OFAC puede ayudar a reducir la corrupción en los próximos años para que no suceda lo que sucedió en Rusia. Es el momento de Venezuela. Cuando la oposición solicita apoyo de EE.UU. y otros países para lograr elecciones libres, envía un mensaje muy negativo e incertidumbre a los inversionistas que ellos mismos quieren atraer, haciéndoles notar que la institucionalidad no la pueden lograr por sí misma.

X: @alejandrojsucre
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Alejandro J. Sucre