Entre los fallecidos hay mineros, comerciantes y familias, según ha explicado Lumumba, quien también ha confirmado un número todavía no concretado de heridos, muchos de ellos graves, que están recibiendo tratamiento en medio de un difícil traslado por las fuertes lluvias que han provocado, precisamente, este deslave.
La mina permanece cerrada por orden del gobernador miliciano de la provincia, Bahati Musanga Erasto, mientras los heridos se reparten entre los centros locales y los de la capital de la provincia, Goma, desde el año pasado bajo control de los rebeldes y entre los temores, según fuentes locales al portal congoleño, de que el número de fallecidos aumente durante las próximas horas.
Rubaya, bajo control rebelde desde abril de 2024, alberga una de las concesiones de coltán más ricas del mundo, con una producción estimada por Naciones Unidas en casi 120 toneladas mensuales, destinadas principalmente a la exportación a la vecina Ruanda. La presencia del M23 y otros grupos armados dificulta enormemente el acceso a la zona para periodistas, investigadores y organizaciones humanitarias.