El rescate se llevó a cabo cuando el padre del niño y varios vecinos comenzaron a retirar los restos de la casa, donde habitaban diez personas, la cual quedó prácticamente destruida por el movimiento telúrico.
La madre del niño relató a un medio panameño que su hijo había quedado atrapado junto a otros familiares. Cuando disminuyó la intensidad del temblor, el padre comenzó a buscarlo entre los restos de la construcción.
Después de llamarlo varias veces sin obtener respuesta, el hombre finalmente escuchó la voz del menor debajo de la cama. Con la ayuda de los vecinos, consiguió sacarlo con vida.
“Fue un milagro de Dios para nosotros encontrar a nuestro hijo con vida”, expresó la madre.
El terremoto provocó importantes daños materiales en distintas localidades de Panamá. Soná fue uno de los sectores más golpeados, con viviendas destruidas, paredes derrumbadas y estructuras que sufrieron grietas de consideración.
Los daños también alcanzaron a otras comunidades, entre ellas Penonomé, Tonosí, La Villa de Los Santos, Pedasí y Santiago de Veraguas.