El pontífice también contó, en su encuentro en la Iglesia de San Agustín del barrio barcelonés de El Raval, uno de los barrios más peligrosos y depauperados de toda España. El Papa León prosigue así con la línea marcada por su predecesor, el Papa Francisco, que puso el acento en atender a las periferias, no solo geográficas, sino también sociales y económicas. Allí también expresó que habitualmente juega al tenis y que de joven jugó al fútbol americano, "un poco más violento".
"De defensa, si lo quieren saber, no era un gran goleador", detalló. También mencionó que su primera experiencia como seguidor de un mundial fue en España, en el de 1982.
León XIV señaló que "un poco de deporte hace bien para todos", ya que "hay que estar bien en cuerpo, mente y alma" y aseguró que el deporte es parte de su vida.
Renzo, un niño de seis años que vive en una familia de Barcelona en riesgo de exclusión social toma el protagonismo. El pequeño, tan acostumbrado a la pobreza y las dificultades, le ha escrito una carta al Papa preguntando por las dudas que tiene sobre León XIV y por algunas de las injusticias que vive. Su lectura, con las preguntas que se hace, como por ejemplo si al Papa le gusta el fútbol o por qué hay personas sin hogar, provocaron los aplausos de todos los presentes.
Le leyó su carta: "¿Te gusta el fútbol? ¿Has querido ser Papa? ¿Por qué el papá trabaja tanto?", preguntaba en el escrito.
Pero Renzo le ha hecho una pregunta no tan sencilla de responder al Santo Padre al no entender por qué hay a personas buenas a las que les pasan cosas malas. León ha reconocido con humildad la dificultad para encontrar una respuesta, pero ha recurrido al ejemplo del Señor y al Evangelio. El Señor "pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo" (Hch 10, 38) y aún así, terminó crucificado. "Pero ahí no terminó la historia, porque resucitó al tercer día, y venció al mal y a la muerte", ha explicado el Papa.
Otra de las cuestiones que el Santo Padre ha tratado de resolver al pequeño Renzo es por qué se debe perdonar a los que nos causan algún mal. "Jesús nos dice que sí. Un día Pedro le preguntó: 'Señor, si alguien me hace daño, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?'. Y Jesús le respondió: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete' (Mt 18,21-22)". "Con eso quiso decir: perdona siempre", ha proseguido.
"Pero hay que entender bien qué significa perdonar. Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño. No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón. Jesús nos pide perdonar porque es la única manera de experimentar la paz de Dios y de sanar heridas espirituales. Cuando perdonamos imitamos el ejemplo de Jesús, que perdonó a quienes lo crucificaban. Nuestra disposición para perdonar es condición para el perdón que recibimos de Dios".
El Papa León ha concluido con un mensaje de aliento para los fieles entregados a la ayuda social y a la caridad: "Mostrad al mundo la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios".