La noticia de su participación le llegó por sorpresa. Tras ver un vuelo marcado de forma diferente en su programación, recibió un correo de la compañía confirmando que sería la copiloto. “A mí se me paró el corazón”, confesó sobre el momento en que se enteró. “Fue impresionante, nunca lo olvidaré”, añadió.
Uno de los momentos más especiales del vuelo fue la presencia del Papa en la cabina durante el despegue. El comandante, Pablo Martínez, le invitó a entrar y el Pontífice aceptó con un gesto de naturalidad.
“Pablo y yo nos mirábamos y decíamos, pues adelante, qué suerte”, relató la piloto. El Papa se puso los cascos y fue testigo de los numerosos mensajes que llegaban por radio para él.
Hernández, destacó la humildad y cercanía de León XIV, que se interesó por los detalles del vuelo. “Es esa bondad, esa mirada de de amor que dices, esto no puede ser”, describió al recordar una foto. “No es normal que el vicario de Cristo me esté mirando así y sea tan tan humilde, tan cercano, tan curioso”.
Durante la conversación, la piloto le pidió una bendición para sus familiares y amigos. La respuesta del Santo Padre la emocionó profundamente. “Fueron dos frases preciosas”, explicó. El Papa le dijo: “hacedles saber que tienen mi bendición y que rezaré por ellos”. Unas palabras que, según ha confesado, le siguen poniendo “los vellos de punta”.