"Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona", afirmó el papa en su discurso ante los cerca de 80 reclusos y reclusas de Brians 1 y también algunos de los centros de Brians 2 y Wad Ras.
"No existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada", añadió. En Brians 1, el papa escuchó los emocionados testimonios de Montse y Josefina, dos reclusas que han relatado cómo han recuperado la fe en la cárcel.
A estas personas privadas de su libertad, el papa les señaló a Dios porque "invita continuamente a la esperanza" y muestra "un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar".
"El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar", aseveró.
A su llegada a la cárcel, el papa fue recibido por varias autoridades, entre ellas el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa; y el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Ya dentro del centro, los reclusos recibieron al papa cantando 'Ayúdame a caminar'. Se trata de la primera visita en la historia de un pontífice a una cárcel de España.
Este es el segundo centro penitenciario que el papa estadounidense visita en su pontificado, después del de Bata en Guinea Ecuatorial en la gira que realizó por el continente africano.