La desarticulación de esta organización criminal se dio mediante allanamientos simultáneos en varias ciudades de Estados Unidos, Cartagena y la capital antioqueña, tras una actuación coordinada entre la Policía colombiana, la Fiscalía General de la Nación y Migración Colombia.
También contó con la participaron agencias internacionales como la Unidad Investigativa contra el Crimen Transnacional (TCIU), Homeland Security Investigations (HSI) del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Esta última dispuso de sus agentes federales en ciudades como Boston, Columbus (Ohio), Tucson, Fort Lauderdale y Miami, pero también en Colombia.
La red transnacional, se dedicaba a la explotación sexual infantil y a la comercialización de material de abuso sexual de menores mediante plataformas digitales y transmisiones en vivo.
En total hubo once capturas, tres en Estados Unidos, una en Cartagena y siete en Medellín, según informó el alcalde Federico Gutiérrez, quien manifestó su repudio, pues entre ellos había familiares como primas, tías e incluso mamás de las víctimas que tienen edades de entre los 10 meses de edad y los 13 años.
Luego, las labores de inteligencia, análisis de movimientos financieros, seguimiento tecnológico y cooperación internacional condujeron a las autoridades a identificar a quienes producían, distribuían y comercializaban este material ilegal en Colombia utilizando plataformas de mensajería, canales cifrados y videos en tiempo real para contactar consumidores extranjeros. En uno de los casos se evidenció la explotación sexual contra un bebé de 10 meses.
Los pagos llegaban algunas veces a rondar los 63 mil dólares, o sea alrededor de 227 millones de pesos para esas personas cercanas que permitían el abuso sexual y los tratos degradantes.