El artista dejó tras de sí un sofisticado modelo empresarial, con activos realmente valorados, estructurado a través de fundaciones, sociedades y participaciones corporativas
Espectáculos.- La partida física del legendario merenguero Rubby Pérez, dejó varios países latinoamericanos sumidso en la nostalgia y los homenajes. Sin embargo, semanas después de su despedida, otro capítulo inesperado comenzó a acaparar titulares.
Lo que muchos pensaban que sería una simple repartición de bienes entre sus herederos directos terminó convirtiéndose en una revelación digna de novela financiera.
Lejos de tratarse de una herencia tradicional, el artista dejó tras de sí un sofisticado modelo empresarial, con activos valorados en alrededor de RD$313 millones, estructurado a través de fundaciones, sociedades y participaciones corporativas tanto dentro como fuera del país.
Durante años, Rubby Pérez fue reconocido por su voz potente y su legado en el merengue. No obstante, fuera de los escenarios, el intérprete también se dedicó a construir discretamente un conglomerado económico.
Empresas, propiedades, derechos musicales, inversiones y participaciones accionarias formaban parte de un holding que, según expertos, fue diseñado para mantenerse estable incluso sin su presencia directa.
Este enfoque permitió que su patrimonio no dependiera únicamente de regalías artísticas, sino de múltiples fuentes de ingresos organizadas estratégicamente.
De acuerdo con personas presentes en la lectura del documento legal, el momento estuvo cargado de asombro.
El notario responsable del proceso, con tres décadas de experiencia, confesó luego a periodistas que nunca había visto una estructura similar.
“Cuando llegué al quinto punto, la sala se quedó en silencio. Todos se miraban confundidos”, relató.
Aunque inicialmente se pensaba que el 100 % de sus acciones pasarían directamente a sus familiares, la realidad fue más compleja: Las participaciones estaban distribuidas entre hijas, entidades jurídicas, fundaciones y otras figuras corporativas.
En otras palabras, la herencia no solo se entregó en efectivo o propiedades, sino en un sistema diseñado para administrar, proteger y multiplicar el capital a largo plazo.
Su familia
Rubby Pérez siempre expresó públicamente que su imperio permanecería en manos de su familia. Y así fue.
Pero la definición de “familia”, según el documento, no se limitaba únicamente a herederos directos. También incluía estructuras creadas con fines sociales y empresariales que, de alguna forma, garantizan continuidad a su legado más allá de lo personal.
Este detalle fue lo que terminó confundiendo a quienes esperaban una repartición convencional.
¿Estrategia visionaria o exceso de complejidad?
Para analistas financieros y expertos legales, la jugada del merenguero refleja una mentalidad empresarial poco común en figuras del entretenimiento local.
En lugar de dejar su fortuna expuesta a divisiones o malas administraciones,
el artista optó por blindar su patrimonio mediante mecanismos corporativos que:- Reducen conflictos familiares
- Garantizan estabilidad económica
- Protegen los activos a largo plazo y aseguran ingresos continuos para sus beneficiarios
Aunque la estructura pueda parecer complicada, en términos estratégicos tiene lógica: permite que el legado sobreviva incluso sin el fundador.
Más que una simple herencia, Rubby Pérez dejó un plan
Un legado que va más allá del merengue, su nombre no solo resuena en tarimas y emisoras. También lo hace en oficinas, contratos y sociedades que continúan operando gracias a la visión que construyó en vida.
Al final, el artista que puso a bailar a generaciones enteras también demostró que sabía moverse con inteligencia en el mundo de los negocios.
Porque si algo dejó claro su testamento es esto:
Rubby Pérez no solo pensó en el presente… diseñó su legado para el futuro.