Charrascas, güiras, y en casos particulares, percusiones marcadas con un caracterizado “dembow”
Espectáculos.- El público musical venezolano es muy exigente, tanto en ritmos como en artistas, sobre esto las razones son escasas, sin embargo, quienes pagan estas formas son los artistas, pues terminan viendo mayor apoyo en otros países de la región e incluso del mundo.
La electrónica en Venezuela está completamente sectorizada, apreciándose incluso como un nicho o una subcultura, lo que hace que el mercado para este tipo de sonidos sea muy limitado, explica el productor musical Sam Ourt.
No obstante, el problema del público nacional no se radica solo en la electrónica, por ejemplo: el cantante venezolano, Jonathan Molly, explicó en el podcast NTO, que su salsa, (el cual es un género que es muy tradicional en Venezuela), es rechazada porque suena “muy pop”, mientras los escuchas del género pop, rechazan al ritmo caribeño.
De igual forma, la música debe adaptarse a su región, y es por esto, que la música electrónica que ha prevalecido en el país son los que muestran influencias de ritmos caribeños como el tech house o el afro house, u otros que géneros que hayan nacido en suelo criollo como el raptor house.
Charrascas, güiras, y en casos particulares, percusiones marcadas con un caracterizado “dembow” disimulados por los múltiples sonidos que engalanan estos instrumentos, acompañados de bailes exuberantes y de contacto que en otros géneros de la electrónica no se verían.
Para Sam Ourt, los productores y DiscJockeys (DJ) venezolanos tienen que generar sus piezas en el género que les gusta y les funciona, añadiendo sonidos que empaticen con el oído del público venezolano para poder producir un sonido autoctóno, representativo y que permita dar mercados a los artistas.
Ourt añade, que es necesaria la unión de los creadores para crear más espacios, con el fin de generar una cohesión entre artistas.
El productor venezolano, también hizo énfasis en la necesidad de apostar "inteligentemente" por géneros propios, como el raptor house, conocido popularmente como “changa tuky”, que es uno de los pilares de la electrónica de Latinoamérica.