Tras la difusión del audiovisual en las redes sociales, el anuncio desencadenó una avalancha de críticas de numerosas deportistas de alto nivel que vieron en él una "regresión".
Ariarne Titmus, exnadadora australiana, se pronunció y dijo estar "furiosa". "No solo es una afrenta para todas las mujeres que han dedicado su vida a perfeccionar su arte, sino también para todas aquellas que aprecian el deporte por lo que realmente es: el trabajo en equipo, la amistad, la entrega, la excelencia, la unidad...", escribió en Instagram.
Además, denunció, "un mundo en el que la monetización del cuerpo de las mujeres y la sexualización del deporte femenino siguen siendo moneda corriente".
Por su parte, Mathilde Tily, la triatleta francesa calificó el comercial de "repugnante" y escribió en sus redes que "ninguna suma de dinero debería convencer a una mujer de ofrecer esta imagen" en un momento en que las deportistas "todavía luchan por el mismo reconocimiento, las mismas primas... y mucho más".
Mientras que la nadadora australiana Brianna Throssell, oro en el relevo 4x100 en los JJ.OO. de Tokio en 2021, se graba en distintas piscinas de competición y lanza: "¡Así es como se ven las mujeres en el deporte, Sydney Sweeney!".