Él la escribió para Marangely, su primera hija. Con quien no pudo compartir sus primeros años por problemas familiares, de salud y adicciones. Sin embargo, ante el amor de padre que sentía desde lejos, echó a andar la pluma:
“Lo único que puedo desear es que termine su carrera escolar, que no se fije en ninguno de los tiburones que, al mirar cómo desarrolla, le tiran flores”, dice la canción.
Hoy Marangely no cumple 13 años, sino 36. Es madre, maestra y está alejada del ojo público.
La fecha se ha transformado en un fenómeno cultural recurrente donde usuarios de X, TikTok e Instagram celebran no solo la vida de Marangely, sino el impacto de una obra que trasciende décadas y conecta a distintas generaciones.