El equipo de Zlatko Dalic, golpeado por el 4-2 sufrido ante Inglaterra en la primera jornada, encontró alivio en una acción sencilla y definitiva: apertura de Josip Stanisic por la derecha, centro al área pequeña y remate de Budimir, que acababa de entrar al descanso por Petar Musa.
La noche tenía otro foco inevitable: Luka Modric. El capitán croata alcanzó los 200 partidos internacionales y se incorporó al reducido club masculino de futbolistas que han llegado a esa cifra, junto a Cristiano Ronaldo, Bader Al-Mutawa y Lionel Messi.
Panamá, que necesitaba puntuar después de caer ante Ghana, y con Inglaterra aún por delante, entendió mejor el partido durante la primera media hora. Christiansen dispuso una línea de cinco defensores, cuatro centrocampistas muy juntos y José Fajardo como referencia. El plan cerró los pasillos interiores a Modric, Kovacic y Baturina, y empujó a Croacia a una circulación previsible, demasiado lateral.
Croacia cerró el partido con oficio, ya sin Modric, sustituido por Mario Pasalic en el tramo final. Petar Sucic vio amarilla en el añadido por una falta que cortó una progresión panameña cerca del área. El último lanzamiento de falta de Panamá se marchó por encima del larguero y con él se escapó buena parte de sus opciones.
El empate sin goles entre Inglaterra y Ghana, disputado horas antes, había aumentado la presión sobre ambos. Croacia queda ahora con tres puntos, todavía por detrás de ingleses y ghaneses, ambos con cuatro. Panamá sigue sin puntuar, castigada por su falta de definición en un partido en el que tuvo fases, orden y ocasiones suficientes para merecer algo más.