La constatación de los vecinos, que contó con mediación policial y por parte de la dirección de infraestructura local, logró que se detuviera el llenado de camiones por el momento y, la mayor sorpresa fue que, en apenas dos horas, el agua comenzó a llegar a las casas de Miquijá, confirmando la sospecha de que los llenaderos absorben todo el caudal.
La comunidad aclaró que no busca adueñarse del recurso, sino establecer un cronograma de trabajo basado en el entendimiento. Exigen retomar el esquema de un día si y un día no, ya que el mismo funcionó durante la pandemia, permitiendo a los hogares surtirse durante la noche.
Además, se denunció la existencia de llenaderos clandestinos y tomas ilegales en zonas aledañas, lo que ya ha generado intervenciones de
los cuerpos de seguridad. Por ahora, la comunidad se mantiene alerta mientras que las autoridades de Hidrocentro realizan evaluaciones técnicas para oxigenar la tubería y verificar si el servicio se normaliza de forma justa para todos los sectores.