Los habitantes, vendedores y transeúntes en general coinciden en que los charcos de aguas servidas y el mal olor que estos causan generan un ambiente de incomodidad que dificulta la actividad comercial y el paso por esta calle, por lo que gran parte de la comunidad queda afectada.
En tal sentido, Néstor Yepes, vecino del sector, señaló que esta problemática ha generado dificultades a todas las personas que hacen vida en esta arteria vial, por lo que han realizado diversos reportes para su atención.
“Hemos entregado diversos reportes a las autoridades (...). La verdad, esta situación ya no se aguanta, porque aquí hacen vida comercios de todo tipo, incluidos restaurantes y fruterías, y yo creo que a nadie le va a gustar sentarse a comer con un olor putrefacto que es el que sale de la alcantarilla y tampoco con el lago de aguas residuales que se forma por la cantidad de agua que se desborda”, expresó.
De igual forma, destacó que han buscado establecer contacto con los ingenieros y representantes de los organismos, por lo que se encuentran a la espera de respuesta de los entes responsables.
“Nosotros lo que esperamos es que se apersonen y se avoquen a resolver esto, porque no es algo simple, estamos hablando de un bote de aguas servidas, algo sumamente delicado para la salud de todos los que hacemos vida en este lugar”, dijo.
Yepes también hizo un llamado a las autoridades a tomar cartas en el asunto y solventar esta situación que genera problemas a la calidad de vida y a la actividad comercial de los que laboran en la zona.