Por Psic. Beatriz Torrealba Mena. @Psicoatma_
Carabobo.- En estos momentos que está viviendo nuestro país, Venezuela, queremos dedicarle este espacio a posibles situaciones que atraviesan nuestros hermanos venezolanos, nuestra humanidad que ha demostrado ser fuerte y valiente en muchos sentidos, demostrando lo resiliente que ha sido, lo inteligente cognitivo y emocionalmente cada vez más a situaciones adversas y desafiantes, como también la adaptación a diferentes climas, culturas, sistemas de distintos países por la emigración.
Mucho se está hablando de estrés postraumático (b), de ansiedad generalizada, ansiedad específica, ataques de pánico y otros, a causa de efectos postemblor. Sin embargo, no podemos olvidar que pueden existir diferentes traumas más allá de los físicos. Hablamos de las emociones desencadenantes debido a este acontecimiento tan crucial. Podemos destacar que tampoco estamos acostumbrados a vivir desastres naturales.
Una de las recomendaciones es mantener la calma, el autocontrol y la conexión con la respiración, ya que donde te muevas estará temblando. Y, si se hace de una manera pacífica, obtendrás un clima armónico interno y externo. Por fin, se evita el caos y se cuidan nuestros niños de cualquier alteración.
Retomando las emociones desencadenantes: se suelen experimentar diferentes traumas psicológicos cuentos como el miedo, terror, pánico y vacío existencial debido a las decenas de pérdidas de nuestros hermanos venezolanos y de sus bienes que con tanto esfuerzo adquirieron.
El duelo que se está experimentando es necesario también atenderlo como prioridad. ¿Y cómo afrontar la calma a través del caos? Poniendo en conciencia cómo nos sentimos y visualizarlo con los más allegados y especialistas a tu alcance, demostrando, una vez más, que nos podemos hacer cargo y responsables de nuestros sentimientos, actos y emociones para generar un cambio en la humanidad.
Por fin, les traemos algunas recomendaciones que nombraremos de ahora en adelante como:
Cápsulas de Esperanzas: mantener con conciencia la respiración, inhalando en 4 segundos mientras expandes tu abdomen; mantenga el aire diafragmáticamente el tiempo que más pueda y exhalando en 4 segundos lentamente.
Comenzar con 10 repeticiones diarias. Luego practicarla por 3 minutos en el día y en la noche. Esto calma y ayuda a expandir tu conciencia y tranquiliza tus pensamientos.
Tener una meta personal o intrínseca del sentido de la vida para cubrir ese vacío existencial.
Mantenerse en constante gratitud y valorar cada momento, cada bocado, cada descanso, cada labor, cada sorbo de agua q se pueda tomar, el lugar q te cobija y hasta la amabilidad que te da el más cercano. Esta práctica nos ayudará no solo a ser compasivo con el otro, sino a crecer como país.
Ser empático, ya que no sabes cuál es el dolor que está atravesando el otro y andar reactivo no soluciona nada.
Sentido de pertenencia, ya que todos somos uno y, por ende, no sólo lo está viviendo un sector o una ciudad, sino todos como país y humanidad. Y Venezuela es nuestra.