Diversas iglesias se encuentran afectadas tras los sismos del pasado 24 de junio
Carabobo.- Han pasado ya dos semanas y un día desde que se registraron los acontecimientos del fuerte terremoto del pasado 24 de junio. Tras cumplirse este lapso, varias instituciones y recintos públicos han reabierto progresivamente sus puertas a la ciudadanía, luego de someterse a minuciosas inspecciones de seguridad por parte de las autoridades competentes de la ciudad. En el estado Carabobo, la iglesia católica emitió un comunicado oficial apenas un día después de los movimientos telúricos con el propósito de enviar un mensaje de solidaridad a toda la comunidad afectada, así como de informar detalladamente sobre los daños materiales registrados en algunos de los templos más importantes de la entidad.
Ante esta situación, el equipo periodístico de Notitarde realizó un exhaustivo recorrido por la zona céntrica de la ciudad de Valencia. El objetivo principal de este despliegue fue conocer —de primera mano— los detalles vinculados a las condiciones de las estructuras más antiguas del municipio. En estas zonas históricas, afortunadamente el sismo no dejó daños físicos, aunque el movimiento telúrico sí provocó afectaciones considerables en los bienes inmuebles y en las viviendas de muchos ciudadanos de la localidad.
La primera parada de este recorrido fue la histórica Catedral de Valencia. Allí, su párroco, el padre Joel Núñez, envió un mensaje de unión al pueblo valenciano, el cual estuvo acompañado de un breve informe. En dicho documento, el sacerdote señaló que unas grietas atravesaron de forma visible parte de la torre derecha del templo. Esta situación conmocionó visiblemente a la ciudad, cuyos habitantes mantienen la tradición de detenerse a observar el casco central durante sus visitas, fijando su mirada en la grieta que ahora roza el icónico reloj de la estructura. Asimismo, Núñez enfatizó que, al día siguiente las autoridades de Protección Civil y varios arquitectos visitaron el templo para hacer las respectivas evaluaciones, obteniendo como resultado el cierre completo del templo para todo el público, debido al riesgo latente de desprendimiento de escombros.
Seguidamente, el equipo se trasladó a la iglesia San Francisco de Asís. La feligresía de este recinto, representada por Marina Fernández, informó que los principales daños en el templo de casi 400 años de antigüedad se localizan en las paredes superiores internas. Estas estructuras sufrieron un desprendimiento de material a gran escala, además de registrar algunas grietas y la fractura evidente del tejado exterior del techo parroquial.
Asimismo, Fernández señaló que la base de la monumental imagen de San Francisco, la cual se impone por encima del techo de la iglesia, sufrió una grieta grande que está próxima a repararse. Cabe destacar que, pese a los visibles daños materiales descritos, la iglesia ya se encuentra abierta para recibir a todo el público luego de una serie de inspecciones rigurosas realizadas por el personal de Protección Civil y los Bomberos.
Nuestro último destino en este monitoreo fue la iglesia de la comunidad de San Blas. El testimonio de este recinto estuvo encabezado por las palabras del padre Luis Manuel Díaz, cuyo mensaje estuvo lleno de esperanza para la feligresía, ya que señaló que la iglesia no enfrentó grandes pérdidas, limitándose las afectaciones a la caída de un pequeño friso en la torre derecha. Para confirmar el estado real de la parroquia, el sacerdote se comunicó con Protección Civil con el fin de realizar una inspección completa, la cual arrojó como resultado que la edificación se encuentra en buen estado.
Además de las inspecciones realizadas en los templos mencionados, se conoció de forma oficial que las estructuras religiosas más afectadas dentro de la entidad carabobeña son también la iglesia de San Joaquín y el templo parroquial del municipio Montalbán. Tras obtener este balance, el equipo de Notitarde continuará desplegado en la entidad para conocer más detalles sobre el estado de las principales y más antiguas estructuras del estado Carabobo.