Los recientes terremotos que sacudieron al país, se han observado diversas muestras de afecto, cuidado y entrega hacia el prójimo
Carabobo.- La familia juega un papel fundamental en la vida de toda persona, por lo que la protección y el resguardo de tus seres queridos y allegados siempre será de suma importancia para la estabilidad e integridad emocional de la población. Es por eso que, tras los recientes terremotos que sacudieron al país, se han observado diversas muestras de afecto, cuidado y entrega hacia el prójimo.
Tal es el caso de la familia Bullé Álvarez, originarios de Morón, en el municipio Juan José Mora, pero que realizan su vida en la Vivienda Rural de Bárbula en el municipio Naguanagua, quienes luego del doblete sísmico que dejó grandes afectaciones en la población de la costa carabobeña, la señora Victoria Álvarez de Bullé y su hijo Anthony Bullé, dieron cobijo en su residencia a un grupo de 21 personas conformado por familiares y vecinos cercanos, quienes han contado con el apoyo de autoridades y la comunidad en general.
Deylimar Prado, vecina de la familia Bullé Álvarez y enfermera, ha participado como voluntaria en el apoyo de las personas damnificadas, quienes poco a poco se adaptan a un nuevo estilo de vida tras este traumático hecho.
“En lo personal, cuando la familia Bullé Álvarez me comentó sobre el caso de sus familiares, estuve a disposición desde el día uno. Lamentablemente no pude ir a prestar mis servicios en La Guaira y en Tucacas, pero Dios me puso en el camino de estas personas para ayudarlos en todo lo que pueda, y es algo que poco a poco hemos venido haciendo, por lo que agradecemos el apoyo de todos los que nos han ayudado de corazón”, expresó.
Empezar de cero
Por su parte, Senaida Arvelo, proveniente de Morón, indicó que este cambio representa una oportunidad de empezar de cero, especialmente para los más jóvenes.
“Esta fue una experiencia muy fuerte, lamentablemente mi casa empezó a hundirse luego del terremoto, porque estaba entrando arena y agua de mar, por lo que venir aquí fue un cambio nuevo, pero quiero verlo como una oportunidad que Dios nos da para seguir en este mundo y, en especial, para los jóvenes que están aquí, para que así conozcan otro ambiente y puedan crecer como personas de bien”, dijo.
Arvelo también instó a no perder la esperanza pese a las dificultades, porque así se pueden ayudar a más personas que se encuentran afectadas.