Tras un evento sísmico de gran magnitud siempre surgen críticas sobre la velocidad de los despliegues de rescate, pero basado en los protocolos internacionales, ¿quién debe actuar primero?
De acuerdo al especialista, el protocolo Insarag establece que el primer respondedor es el vecino. Si ocurre un colapso estructural y los accesos están bloqueados o las comunicaciones caen, la primera respuesta la da el ciudadano de a pie, salvando a quien pueda de manera segura.
Por eso, la preparación comunitaria es una estructura país; el ciudadano debe preocuparse por aprender primeros auxilios. Si logramos que la preparación comunitaria genere esa primera respuesta, ganamos tiempo vital.
En cuanto a la atención inmediata de un hecho como el que vivimos recientemente, Vidarte explicó que la comunicación es un factor de suma importancia y esencial. En torno al panorama de La Guaira, señaló que “inicialmente, el flujo de información fue un poco lento por razones netamente comunicacionales. Por ejemplo, paramédicos en Caracas se enteraron de la gravedad de la situación hasta 11 horas después, sin conocer la magnitud real. En emergencias recientes, se cayó la bra óptica, internet falló y las conexiones satelitales como Starlink se ralentizan si conectas a muchas personas en un mismo radio”.
En este sentido puntualizó que es vital un sistema con información fluida hacia la comunidad. También se necesita que los tomadores de decisiones conozcan a fondo el sistema Insarag y la terminología legal, ya que el concepto de “víctima” abarca incluso a quien perdió su vivienda, aunque no esté herido.
Asimismo, pudimos conversar de la realidad técnica de los equipos de rescate de Venezuela, nos informó que Urbanic Search and Rescue (USAR) forma parte de Insarag. Venezuela tiene equipos USAR con entrenamiento BREC (Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas), que es un lenguaje universal de señales y códigos gráficos que permite a cualquier grupo del mundo entender qué se hizo en un edificio. Sin embargo, nos faltan equipos tecnológicos especializados. A veces dependemos de la ayuda internacional para la certificación de la fase 5 (cuando se determina que ya no hay vida). Necesitamos dotar a los bomberos y rescatistas con herramientas modernas: geófonos, boroscopios, radios de frecuencia aérea, drones de vuelo FPV para no arriesgar vidas humanas dentro de estructuras colapsadas así como renovar sus otas vehiculares.
“Un rescatista responsable te va a decir siempre que así pase un mes, hay esperanza”. De aquí el hecho de que nuestros rescatistas venezolanos cuenten con la indumentaria o equipos necesarios ante cualquier eventualidad.