El retoque de tambor al ritmo del corazón lleno de emotividad, el aire de fiesta y cordialidad en Borburata
Carabobo.- El velorio de la Cruz de Mayo en Borburata fue el epicentro del sincretismo de la costa carabobeña. La noche del 31 de mayo comenzó con el tradicional Rosario, durante el cual se repartió chicha y café para mantener viva la energía. Tras los rezos, el ambiente dio paso al toque de tambor y la fulía, despidiendo la Cruz con cantos especiales que honran su sentido religioso y cultural. La manifestación reflejó la mezcla intercultural de la zona norte costera, destacando la música negroide, que contó con la visita del grupo cultural de Central Tacarigua.
Poco antes de la medianoche, el padre Alexander Chacón, párroco del templo Santo Cristo de la Salud, realizó la bendición con un Padre Nuestro, un Dios te Salve y el grito a viva voz de San Juan. Así, a casa y calle llena en la Casa de San Juan Bautista, los presentes esperaron el último segundo del 31 para dar la bienvenida a junio con la aparición de la sagrada imagen, que esta vez lució un backing en honor a la cultura local y una ofrenda floral con velas.
De inmediato, los golpes de tambor resonaron al ritmo del corazón, agitando el viento con sabor costeño y culminando en repiques acelerados junto al toque de maracas. Minutos después, la sociedad de San Juan Bautista tomó las calles, pasando por las tres cruces hasta la plazoleta de la iglesia. Allí dieron tres toques de tambor y retornaron a la casa del santo para continuar el zangueo y retoque borburateño hasta el amanecer.
Lamentablemente, algunos tomaron la plaza con música no autóctona. El hecho fue criticado en la bajada de San Juan como algo a corregir, ya que el verdadero sentido de la festividad es escuchar el tambor puro, los cantos tradicionales y compartir en comunidad la llegada del nuevo mes ante una de las imágenes más representativas de la región.