Una biografía transforma el ser, pensar y el saber hacer. Así lo expuso el Dr. Tomás Straka en su ponencia ¿Por qué aún leemos biografías?, organizada por la Academia de Historia del estado Carabobo en la Cámara de Comercio de Puerto Cabello.
Durante su intervención, Straka explicó cómo entender al individuo que supera lo anecdótico para adquirir una dimensión colectiva. A través de un recorrido por la evolución de la biografía clásica hacia la perspectiva moderna —citando a autores como Ramón Díaz Sánchez y Francisco Herrera Luque—, el historiador destacó cómo el relato personal se apoya hoy en recursos que van desde la novela de no ficción al sustento de la investigación pericial.
Bajo la premisa de que “todas las vidas son dignas de ser contadas”, al profesor le fascinaría explorar las historias de los héroes civiles cotidianos —los ingenieros, gerentes y trabajadores venezolanos que hicieron nuestro país—, así como la de Manuel Egaña, pieza clave en la fundación de la OPEP y en el descubrimiento del potencial de Guayana.
Asimismo, señaló la importancia de biografiar a quienes han administrado las arcas nacionales para comprender las profundas convicciones y contradicciones de la Venezuela contemporánea.
¿El motivo? Bajarnos del pedestal, elevarnos de prejuicios y liberarnos del capricho de la fantasía. Más allá de la fecha y nombres, las biografías nos otorgan el por qué y el para qué, resolviendo nuestro propósito.