El incidente derivó inicialmente la detención de siete profesionales de la salud, quienes tras el proceso legal, tres enfermeras obtuvieron libertad plena, mientras que los cuatro restantes quedaron bajo régimen de presentación condicional.
El grupo de detenidos incluyó al doctor Harry Sánchez, jefe del Departamento de Neonatología, junto a las trabajadoras Yellimar Neira, Nohelia Solórzano, Yismary García, Belmary Ciro, Maribel Pérez y Loida Zapata.
Especialistas del centro asistencial detallaron el contexto clínico que rodeó el caso, explicando que el infante había nacido de forma prematura y presentaba un cuadro crítico de sepsis neonatal.
Dicha patología infecciosa suele desencadenar necrosis distal en las extremidades superiores, motivo por el cual los médicos instalaron los dispositivos lumínicos con el fin terapéutico de dilatar los vasos sanguíneos y frenar el avance destructivo de la enfermedad.