Salud
¿Es posible soportar mucho estrés sin enfermarnos? Estos factores cotidianos que lo empeoran
Estudios demuestran que podemos reeducar un sistema de respuesta al estrés descontrolado
23 de abril de 2024
Salud.- El ajetreado ritmo de vida en la actualidad es un torbellino constante para Santiago, quien sentía que se enfrentaba a diario a una montaña de estrés que a veces creía que no podría escalar.

El tráfico infernal, las largas jornadas laborales, la responsabilidad de proveer para la familia, entre otras situaciones, son hechos estresantes que muchas personas afrontan a diario en muchos países de Latinoamérica y el mundo. Parece algo cotidiano, nos toca a todos y no hay nada más que hacer.


A esto sumemos las situaciones particulares. En el caso de Santiago, que trabaja en una empresa de telecomunicaciones con políticas muy competitivas, el colapso llegó un día en que, después de dos horas de embotellamiento vehicular, llegó a encontró a su hijo menor enfermo y a su esposa desesperada. La situación lo sobrepasó y se sintió incapaz de manejar tanta presión. Esa noche no pudo dormir. Sentía un nudo en la garganta, se preguntaba si era síntoma de alguna enfermedad o causado por el estrés. No podía parar de pensar en las deudas que tenía por pagar, en las metas que no podía alcanzar, en su situación legal como inmigrante que tardaba en regularse y se preguntaba cuánto más estrés podría soportar antes de quebrarse.

Con su historia y más con su cuestionamiento final que, obviamente no supe responder, decidí explorar qué dicen los expertos al respecto. No solo cómo nos afecta a los seres humanos, pues sabemos que el estrés impacta profundamente la salud y afecta de forma diferente a mujeres y a hombres, sino cuánto es demasiado. Cuál es el límite.

El psiquiatra Lawson R. Wulsin, profesor de la Universidad de Cincinnati y autor del libro Estrés tóxico: cómo nos está matando el estrés y qué podemos hacer al respecto, explica en un artículo de su autoría que aunque hoy en día existen maneras eficientes comprender el estrés, en la consulta médica normalmente no se habla de este factor que, realmente, suma a las enfermedades crónicas. Aunque es distinto en cada persona, medir el estrés mejoraría la atención médica primaria enfocándola en la prevención.

Según especifica Wulsin, el estrés tóxico es el factor común en el alarmante incremento de cifras de diabetes, depresión, suicidio, y adicciones, entre otras enfermedades. Es, además, un factor que aumenta el riesgo de aparición, desarrollo e incluso muerte prematura por estas afecciones. Para completar este círculo, el médico señala que el haber sufrido traumas o eventos adversos estresantes en la infancia incrementa el riesgo de padecer enfermedades físicas y mentales en la adultez.

La pobreza, o dicho de otro modo, no contar con los recursos suficientes para responder a las necesidades diarias, tener problemas de salud, no saber cómo resolver conflictos en las relaciones personales y laborales, vivir en lugares inseguros, lidiar con acoso o con la soledad son todas situaciones que complican nuestras capacidades de responder al estrés. No extraña entonces que estar en alerta constante, pueda enfermarnos gravemente o conducirnos a una irremediable depresión.

Y es que la clave está justamente en el control que tenemos sobre los aspectos de nuestra vida. Si no logramos tener todo a punto, aparece la desesperación. La psicóloga Julia Vidal, especializada en ansiedad y estrés, mencionó en una entrevista que, entre otros factores, cuando las personas dejan de percibir que tienen un control sobre su vida, no se ven a sí mismos con los recursos suficientes para aguantar la situación; se deprimen e incluso pueden aparecer ideas suicidas.

En esta misma nota, otra especialista, Elisa Sánchez, destaca que el estrés surge y funciona de maneras diferentes en cada persona, así como una ama de casa puede padecer estrés, un periodista o un policía no, de forma que la mejor manera de abordarlo es reconocerlo, aceptarlo y comunicarlo al médico de cabecera cuanto antes, no cuando aparezcan enfermedades y dolencias que son consecuencia de sufrirlo por tiempo prolongado.

Pasos para controlar el estrés

Wulsin, en su artículo, ofrece algunas recomendaciones para gestionar el estrés. Además de la visita al especialista, el experto sugiere que tras el diagnóstico, procedamos al tratamiento.

Estudios demuestran que podemos reeducar un sistema de respuesta al estrés descontrolado. Esto implica modificar comportamientos de salud riesgosos y adoptar hábitos diarios que promuevan la autorregulación del estrés. Si bien reajustar nuestra vida para incorporar nuevos hábitos no es sencillo, los resultados son positivos.

Asimismo, también ayuda sumarnos a grupos de apoyo, y suscribirnos a organizaciones en nuestra comunidad que promuevan una vida saludable y actividades que, por lo menos, frenen el daño que causa el estrés en nuestro cuerpo. En definitiva, aunque llegue el momento en que suponemos que no podemos tomar el control de las cosas que nos agobian en la vida, sí podemos tomar acciones para revertir y darle un giro a la situación, y el primer paso es buscar ayuda.
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VÍA NT
FUENTE Yahoo Vida y Estilo