“Cada dibujo está ensamblado a partir de una variedad de caracteres, letras y signos de puntuación usando las teclas de una máquina de escribir. La información se superpone y las teclas se pulsan a presiones variables para lograr un sombreado tonal”, así explicó el artista su forma de crear arte.
Por casualidad, James compró a una pareja de señores mayores su primera máquina de escribir en una venta de antigüedades, objeto que le llamó la atención y logró transformarla en una máquina generadora de dibujos.
James se ha inspirado en el artista de la máquina de escribir Paul Smith, quien nació en Filadelfia en 1921 y sufrió una grave parálisis cerebral. Con el control y la precisión de la máquina, pudo superar su parálisis y crear su arte por casi 70 años; puesto que esta práctica lo ayudó a mejorar en gran escala.
Tras comprar su primera máquina de escribir antigua, comenzó a coleccionarlas y ya tiene más de 20, según contó a 7News. De hecho, ya no las ve útiles para la escritura, sino más bien para el dibujo; aunque solo pueda hacer sus ilustraciones con tinta negra y roja.
Tal y como se muestra en su cuenta de Instagram @jamescookartwork, el realismo de sus dibujos es tan sorprendente que nadie diría que están hechos con una máquina de escribir. El artista realiza exposiciones e incluso acepta peticiones de dibujos que oscilan entre las 100 y 150 libras (entre 112 y 170 euros).
Sin duda, James Cook es un artista innovador que logró transformar algo antiquísimo en una moderna y vanguardista forma de hacer arte.
Fuente: Oldskull