Patrimonio Cultural de Venezuela: Municipio Andrés Bello, estado Mérida
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Patrimonio Cultural de Venezuela: Municipio Andrés Bello, estado Mérida

En sus inicios, esta aldea pertenecía a la parroquia Jají; un territorio indómito marcado por la vastedad de sus selvas y la tenacidad de sus primeros pobladores
3 de mayo de 2026
País.- Desde la mirada de la radiodifusión sonora que transmite, difunde, educa y enriquece, en este recorrido turístico, natural, cultural y patrimonial, hablaré del municipio Andrés Bello, estado Mérida y de algunos de sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-07-2005. Hoy, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).

El patrimonio de una nación no solo se labra en el mármol de sus estatuas, sino en la visión de quienes, entre selvas y neblinas, fundaron hogares con la promesa del desarrollo. Tal es el caso de La Azulita, capital del municipio Andrés Bello en el estado Mérida, cuya historia es un testimonio de resiliencia y comunión con la naturaleza. De la Hoya de Molinillos al Distrito Andrés Bello, la génesis de esta población nos remonta a 1866, cuando los hermanos Juan Nepomuceno y Francisco Uzcátegui Escobar, propietarios de las tierras conocidas como Hoya de Molinillos, sembraron la semilla de lo que hoy conocemos como «el pueblo azul».


En sus inicios, esta aldea pertenecía a la parroquia Jají; un territorio indómito marcado por la vastedad de sus selvas y la tenacidad de sus primeros pobladores. La evolución administrativa de La Azulita refleja su crecimiento e importancia, elevada a parroquia civil en 1895 bajo el nombre de Monseñor Tomás Zerpa, mantuvo su estatus como capital de parroquia dentro del distrito Campo Elías hasta diciembre de 1966. Fue precisamente en el marco del centenario de su fundación cuando se le otorgó la jerarquía de capital del naciente Distrito Andrés Bello, consolidando su identidad política y social.

La identidad de Campo y Montaña, aquellos pioneros que bajaron de Jají, Ejido y Lagunillas trajeron consigo la cultura del trabajo de la tierra. La Azulita se forjó entre viajes a caballo hacia la ciudad de Mérida para intercambiar productos agrícolas, convirtiendo la ganadería y la agricultura en el pulso vital de la zona. Sin embargo, el verdadero hito patrimonial de esta localidad reside en su geografía. Gracias a la preservación consciente de sus bosques, ríos y fauna frente al auge de la ganadería de altura, La Azulita ostenta el honroso título de ser la primera población ecológica de América.

Un compromiso con el futuro, hoy, La Azulita no es solo un destino turístico de excepcional belleza y biodiversidad; es un laboratorio vivo de desarrollo sustentable. Hablar de su patrimonio es hablar de la responsabilidad compartida de preservar sus especies nativas y paisajes para las generaciones venideras. Como portadores patrimoniales, nuestra labor es recordar que el equilibrio entre el progreso humano y la conservación del entorno es el legado más valioso que podemos heredar. La Azulita nos enseña que la historia y la ecología pueden y deben, caminar de la mano.

El 22 de abril de 1990 marcó un hito en la historia ambiental de nuestro continente, mediante ordenanza de la Alcaldía del municipio Andrés Bello, La Azulita fue decretada como el primer Pueblo Ecológico de las Américas. Este reconocimiento no es casual; responde a una geografía privilegiada ya una biodiversidad que se manifiesta en rincones emblemáticos como el Parque La Chorrera de La Palmita. Este refugio, de clima húmedo tropical, no solo ofrece un espacio de esparcimiento con sus caminerías y bancos de cemento bajo la sombra de frondosos árboles, sino que representa el espíritu cálido y acogedor de una comunidad que entiende el valor de su entorno.

Ciencia y conservación, hacia la aldea San Eusebio se extiende otro baluarte patrimonial, los Bosques de San Eusebio. Con una extensión de 300 hectáreas, este refugio natural bajo la tutela de la Universidad de Los Andes (ULA) funciona como una estación experimental dedicada al estudio y conservación de recursos forestales. Es aquí donde el patrimonio se vincula con la academia. En estos predios, donde destaca el imponente Pino Lazo, estudiantes e investigadores realizan estudios silvícolas y ecológicos para mejorar la reproducción de especies vegetales. San Eusebio es, en esencia, un aula abierta donde se protege el futuro ambiental de la región.

Los Yagrumos, las cañas de la montaña, uno de los espectáculos visuales más fascinantes de La Azulita ocurre entre los 2.000 y 2.300 msnm. Allí, las montañas parecen bañadas por un color grisáceo que, en las noches de plenilunio, platean el ambiente. Se trata del Yagrumo, conocido poéticamente como las «canas de la montaña». Perteneciente a la familia botánica Moraceae, el yagrumo no es solo un indicador ecológico de altitud; es también un patrimonio medicinal. Su composición química incluye sustancias similares a la digitalina, que actúan sobre el ritmo cardíaco, además de poseer propiedades contra el asma y la diabetes.

La Azulita, un compromiso de generaciones, es un lugar de excepcional belleza donde las especies nativas y los paisajes se fusionan con la historia de sus fundadores. Preservar estos recursos mediante un desarrollo sustentable no es solo una opción, sino un deber para garantizar que las generaciones futuras seguirán admirando el brillo plateado de los yagrumos y puedan respirar el aire puro de sus bosques protegidos. ¡Visitemos, preservemos, salvaguardemos/salvaguardiemos los elementos naturales, culturales y patrimoniales del municipio Andrés Bello, estado Mérida!
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Danfny Velásquez