Patrimonio Cultural de Venezuela: Municipio Alberto Adriani, estado Mérida
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Patrimonio Cultural de Venezuela: Municipio Alberto Adriani, estado Mérida

El estado Mérida se despliega en veintitrés entidades que narran la diversidad de nuestra geografía, pero es en el municipio Alberto Adriani, donde el llano y la montaña encuentran su punto de unión más dinámico
26 de abril de 2026
País.- Desde la mirada de la radiodifusión sonora que transmite, difunde, educa y enriquece, en este recorrido turístico, natural, cultural y patrimonial, hablaré del municipio Alberto Adriani, estado Mérida y de algunos de sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-07-2005. Hoy, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).

El estado Mérida se despliega en veintitrés entidades que narran la diversidad de nuestra geografía, pero es en el municipio Alberto Adriani, donde el llano y la montaña encuentran su punto de unión más dinámico. Con su capital en El Vigía y articulado a través de sus siete parroquias, desde Gabriel Picón González y Héctor Amable Mora hasta la vitalidad de Rómulo Gallegos y Pulido Méndez, este municipio es un receptáculo de historia industrial y valor patrimonial que se siente en cada una de sus calles.


El Vigía, centro poblado ubicado en la zona llana del estado, aún conserva susurros arquitectónicos de sus inicios en el siglo XX, especialmente en sectores de profunda solera como El Tamarindo y El Carmen. Allí, bajo una topografía plana y un trazado de manzanas regulares, todavía es posible encontrar vestigios de las antiguas construcciones de paredes de bahareque y techos de zinc que conformaron su fisonomía original. Sin embargo, sobre esa base tradicional se ha levantado una ciudad contemporánea y vibrante, marcada por hitos de modernidad como el Aeropuerto Internacional Juan Pablo Pérez Alfonso, el Centro Cultural Mariano Picón Salas y la Catedral Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, edificaciones que le otorgan un carácter dinámico y proyectan al municipio hacia el futuro sin soltar las huellas de su pasado.

Hablar del patrimonio de El Vigía es, inevitablemente, aguzar el oído para escuchar el eco lejano de un silbato que ya no suena, pero que definió el destino de estas tierras. El 1º de mayo de 1893, el sector El Tamarindo fue testigo de un hito que cambiaría la geografía económica de la región, la inauguración del ferrocarril Santa Bárbara - El Vigía. Este camino de hierro no solo unió la zona montañosa de Mérida con la llanura zuliana, sino que se convirtió en el cordón umbilical que permitió el intercambio de productos allí donde los caminos de tierra y las furias del río Chama dictaban su ley.
Aquel sistema ferroviario, que operaba con cinco locomotoras bautizadas con nombres que abrazaban nuestra geografía, Mérida, El Vigía, Santa Bárbara, Bolívar y Táchira, recorría el paisaje a unos valientes 15 kilómetros por hora. Hoy, aunque el tren desapareció oficialmente en 1952 para dar paso a la carretera, su rastro se niega a borrarse del todo. El Vigía guarda, como quien custodia un tesoro familiar, vestigios que son huellas vivas de su identidad, un antiguo depósito que hoy alberga la cotidianidad de un automercado, un pequeño puente de vigas de acero que aún resiste el paso del tiempo sobre el caño Bobuqui, y ese tanque de agua de 15.000 litros que, desde sus cinco metros de altura, sigue observando el crecimiento de la ciudad.

Pero el patrimonio cultural también se teje con lo invisible, en torno a los rieles perdidos se cuentan historias de riquezas dispersas tras el accidente de 1942, leyendas que invitan a rituales de Viernes Santo y que mantienen viva la fascinación por lo que el tren dejó atrás. Como símbolo de esa época dorada, una réplica de locomotora en vibrante rojo y negro permanece estacionada sobre dos rieles originales; un monumento silencioso que nos recuerda que, antes que el asfalto, fue el hierro el que trazó la ruta del progreso entre el llano y los Andes.

Hoy, aunque el silbato ha callado, la ciudad se ha encargado de que su eco permanezca en el paisaje. Gracias a la visión de la administración municipal de finales de los años sesenta, y especialmente al impulso de Julio César Pérez Ramírez, El Vigía cuenta con un espacio que rinde honor al motor de su consolidación, la Plazoleta del Ferrocarril. Este recinto, diseñado por el arquitecto Alfredo Abolio y construido por el ingeniero Amable Balza, es un refugio de jardineras y pérgolas donde el tiempo parece detenerse bajo la sombra de sus árboles. El corazón de esta plaza es una locomotora en desuso, rescatada de los talleres de la Compañía Central Venezuela, que se erige como un símbolo de gratitud. Pero el rastro del tren no termina en el monumento; se extiende por la ciudad a través de vestigios industriales que se niegan a desaparecer. ¡Visitemos, preservemos, salvaguardemos/salvaguardiemos los elementos naturales, culturales y patrimoniales del municipio Alberto Adriani!   
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Danfny Velásquez