El Baile de las Turas, es un rito agrario realizado desde tiempos prehispánicos en la zona limítrofe de los estados Falcón y Lara, en este último en la zona correspondiente al municipio Urdaneta, se ha mantenido gracias a los descendientes de los indígena
País.- Desde la mirada de la radiodifusión sonora que transmite, difunde, educa y enriquece, en este recorrido turístico, natural, cultural y patrimonial, hablaré del El Baile de las Turas, y de algunos de sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234 del 22-07-2005. Hoy, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).
El Baile de las Turas, es un rito agrario realizado desde tiempos prehispánicos en la zona limítrofe de los estados Falcón y Lara, en este último en la zona correspondiente al municipio Urdaneta, se ha mantenido gracias a los descendientes de los indígenas ayamanes quienes concibieron esta danza. La tura es la mazorca de maíz cuando ya le empiezan a salir los granos o cuando está en espiga. Asimismo la tura indígena es una flauta que se fabrica con una planta del mismo nombre, especies de cañas, una grande y una pequeña, cilíndricas y huecas. La fecha de inicio de este rito depende de la recolección de las cosechas: puede darse durante mayo o junio o entre los días 23 y 24 de septiembre, ocasión que se vincula con las fiestas de la Virgen de Las Mercedes. La danza se realiza en dos modalidades: Tura Grande y Tura Pequeña. La primera, de carácter esotérico y privado, se celebra en lugares secretos por los descendientes directos de los ayamanes, cuando el maíz ha madurado completamente en el campo.
En la Tura Grande participan personajes primarios y secundarios. Dentro de los primarios están la Reina o anfitriona quien prepara la chicha o mazamorra de maíz y el hervido de res con yuca; asimismo ayuda en la construcción del altar, enciende las velas que se sitúan alrededor de la cruz de madera, entre otras cosas. La Reina lleva sobre la cabeza una corona confeccionada con un armazón liviana forrado con papel plateado y recubierta con ramas de frijol o con vainitas colocadas en sentido vertical. Otro de los personajes primarios es el Capataz de la comunidad, también llamado Cacique o Presidente, quien es elegido por espíritus divinos mediante un proceso secreto de concurrencia que dura siete días y en el cual participan siete personas aspirantes a tal jerarquía llamados mayordomos, uno de los cuales siente una vibración que le indica que ha sido el escogido.
Ambos tipos de danzas tienen una fuerte carga propiciatoria: los frutos que han sido escogidos y bailados en hombros de los tureros son los óptimos para la nueva siembra y buena cosecha. En la mayoría de los casos, se coloca en el centro del terreno una cruz en cuyos brazos se cuelgan persogos, es decir, dos mazorcas amarradas entre sí. La danza en sí está caracterizada por la ejecución de un solo paso que permite realizar tres movimientos hacia adelante y retroceder tres hacia atrás, con giros de derecha a izquierda, y viceversa, para equilibrar las fuerzas del bien y del mal de la naturaleza. Los tres pasos hacia delante significan abundancia de cosechas, y los tres pasos hacia atrás simbolizan la demanda por una lluvia beneficiosa. El baile comienza cuando el Capataz se reverencia frente a la cruz y bendice a los asistentes.
El momento culminante del rito se recrea alrededor de un árbol frondoso y grande o árbol de la basura donde, según los tureros, habitan los poderosos espíritus que rigen la festividad, determinan el nombramiento de los capataces y reinas, reciben los frutos traídos para la ceremonia junto con carteritas de cocuy, paquetes de tabaco y de chimó y pimpinas de mazamorra o carato y dictan la suerte de las cosechas. Finalizada la ceremonia se realiza la entrega de ofrendas. Estos consisten en traer parte de lo que la gente tiene para su sustento como maíz, caña, caraotas, o cualquier otra cosa que siembren.
Los instrumentos ejecutados son dos tipos de flautas, hechas con carrizo. Estas flautas son de dos tipos: macho o hembra. Además de las flautas se tocan las turas, instrumentos parecidos a las flautas fabricadas con planta de carrizo, denominadas tura y turita, las cuales también se dividen entre macho y hembra. También se ejecutan maracas de tapara con pequeñas perforaciones y se sopla el cacho de venado o matacán. Los cachos utilizados son curados con cera negra o de arigua, abeja popular silvestre. La música está constituida por toques o sonidos identificados como El Golpiao, El Chorro de Agua, La Palanca, El Segundo, El Murciélago, El Sapito, El Turpial, El Descansao, La Carrera del Venado, El Ensayo, El Son de las Turas, El Son de los Cachos, Las Hormigas, El Uno, El Toque Principal, El Báquiro, El Cuerpo Grande y La Bariquía. Por cada momento de descanso, los tureros pronuncian las siete vivas: ¡Viva la Virgen Santísima!, ¡Viva el árbol de la abundancia!, ¡Viva la Reina de las Turas!, ¡Vivan todos mis hermanos!, ¡Vivan los Santos Espíritus!, ¡Vivan los Espíritus Divinos! Dada la importancia de esta tradición, en Moroturo existe una escuela de tureros, donde se aprende a tocar estos instrumentos. ¡Visitemos, preservemos, salvaguardemos/salvaguardiemos los elementos naturales, culturales y patrimoniales estado Lara!