País

Barlin Olivares: Primer venezolano que conquista la élite de la ingeniería agrícola en Europa

Su especialidad suena a futuro, pero soluciona problemas del presente como la intersección entre la inteligencia artificial y los sistemas agrícolas sostenibles
23 de febrero de 2026
País.- El Hospital Central de Maracay vio nacer hace menos de cuatro décadas a Barlin Orlando Olivares Campos, un hombre que hoy inscribe su nombre en la historia de la ciencia europea. Este ingeniero agrónomo aragüeño, formado en las aulas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), alcanzó recientemente la cima del reconocimiento internacional al recibir la Medalla del Premio “Agustín de Betancourt y Molina” a Jóvenes Investigadores 2025

El galardón, otorgado por la Real Academia de Ingeniería de España, lo distingue como el primer venezolano en obtener esta insignia, tras superar un riguroso proceso entre más de 150 candidatos.

Lea también: Investigadores chinos logran poner en "cámara lenta" el caos cuántico

La trayectoria de Olivares representa el triunfo de la perseverancia sobre la distancia. Su labor científica en la Universidad de Córdoba no solo destaca por la cantidad de artículos publicados, sino por un impacto real que lo posiciona en el prestigioso ranking de la Universidad de Stanford como uno de los científicos más influyentes del mundo. Su especialidad suena a futuro, pero soluciona problemas del presente como la intersección entre la inteligencia artificial y los sistemas agrícolas sostenibles.

Desde su centro de investigación en España, el doctor Olivares desarrolla modelos predictivos para detectar enfermedades en cultivos y optimizar suelos, una evolución tecnológica que tiene sus raíces en la creatividad del campo venezolano. 


El investigador recuerda con nitidez sus días en el liceo Ramón Bastidas de Turmero, donde presentó un proyecto de ciencia de cultivo in vitro de yuca con ayuda de su tío, el ingeniero agrónomo, Juan Mateus, y su primer empleo en El Tigre, donde compartió con la etnia indígena Kariña en Anzoátegui, de quienes aprendió y escribió. Según sus palabras, la agronomía de Venezuela aporta una visión de sistemas complejos y cambiantes que, al unirse a la precisión europea, genera una combinación poderosa.

"En Venezuela uno aprende a resolver con lo que tiene y a ser muy creativo e intuitivo", afirma Olivares al evocar sus años de formación.

Su trabajo actual en el proyecto CitriData busca empoderar al agricultor a través de algoritmos. Lejos de reemplazar la mano humana, estas herramientas permiten que el productor deje de reaccionar ante los problemas y comience a anticiparse a ellos mediante el análisis de datos climáticos y fitosanitarios. 



Para el doctor, la sostenibilidad no es una opción romántica, sino la única condición para que el sistema agrícola sobreviva a largo plazo, especialmente ante el uso ineficiente de agroquímicos que hoy afecta los suelos del planeta.

A pesar del éxito y los honores en el viejo continente, el corazón de este investigador permanece anclado en sus orígenes. Olivares visualiza puentes de colaboración para aplicar sus hallazgos en los suelos venezolanos y sueña con proyectos de alto impacto para el sur de Aragua. 

Su mensaje para los estudiantes que hoy ocupan los pupitres de la UCV es de aliento y disciplina, recordándoles que la formación recibida en las universidades públicas del país es sólida y capaz de abrir puertas en cualquier rincón del mundo.

"No se trata de ser el más brillante del salón, sino el más disciplinado", asegura quien hoy es referente mundial en ingeniería agrícola.

La conquista de Barlin Olivares no termina con una medalla o una posición en un ranking. Su meta actual reside en la formación de nuevas generaciones y en el fortalecimiento de la conexión entre la tecnología y la ética ambiental. 
Sigue la información minuto a minuto en nuestro Telegram Instagram Facebook Twitter ¡La noticia en tus manos!
VÍA Jeniffer Leal
FUENTE Editoría de Notitarde