Este procedimiento, además de otorgar seguridad jurídica, estimula la inversión hacia la infraestructura nacional de telecomunicaciones, abarcando la prestación de servicios clave como Internet.
Esta entrega no solo diversifica la oferta con la incorporación de nuevos actores, sino que facilita la actualización de operadores ya establecidos, lo que se traduce directamente en mayor cobertura y optimización de la experiencia del usuario.
En términos prácticos, la regularización acelera la modernización de las redes y la adopción de tecnologías de última generación, en sintonía con las metas del Plan Nacional de Telecomunicaciones 2026-2031.
Conatel, en su carácter de ente regulador, reafirma su compromiso de consolidar un marco normativo que propicie el crecimiento económico sustentable y la transformación tecnológica de Venezuela.